17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El viaje al pasado de Kiko Rivera para reencontrarse con su padre

Así está pasando las vacaciones Kiko Rivera

Así está pasando las vacaciones Kiko Rivera

El hijo de Isabel Pantoja y Paquirri ha decidido volver a los lugares en los que sus padres fueron felices. Un viaje al pasado de lo más enternecedor.

Comienza la época estival y nuestros famosos, como el resto de los españolitos, inicia el peregrinaje por las costas españolas. Son momentos en los que aprovechamos para reencontrarnos con la familia y con esos recuerdos grabados en la infancia donde evocamos los buenos tiempos vividos y Kiko Rivera no es menos. Máxime con los años de turbulencias familiares que afrontan.

Francisco ha escogido pasar el primer verano de Ana, hija de Irene Rosales con el DJ, en la casa que tiene en propiedad en Fuengirola, para poder estar relativamente cerca de su madre recluida en Cantora, ya sea por voluntad propia o por ese miedo patológico a las masas, consciente que estas puedan reclamarle lo que la justicia aún reclama a la tonadillera.

Kiko ha querido compartir, con la que será previsiblemente su mujer a principios de octubre, los recuerdos más emotivos del romance y escasos meses de matrimonio de Isabel con el torero de moda que conquistó el corazón de Carmina Ordoñez, a pesar del abismo social, existente entre ellos y que rompió para siempre el de Lolita Flores, al saber que la elegida era Isabel Pantoja.

Hace treinta y dos años, que Isabel decidió enterrar en el recuerdo de su memoria, aquellas comidas en el Chiringuito Juan, en la playa de Fuengirola en Málaga. Demasiados recuerdos dolorosos de las mieles de un romance truncado por Avispado en la plaza de toros de Pozoblanco en Córdoba, aquella trágica tarde del 26 de Septiembre de 1984, a pesar de que según los más íntimos de Paquirri confirmaban que el torero ya había tomado la decisión de separarse de la tonadillera a su regreso de un viaje a Miami programado para después de la corrida.

RIsabel Pantojad decidió como penitencia, quizás por no haber cogido el teléfono a Paco horas antes de enfrentarse al burlaco que acabó sesgándole la vida de una cornada de 25 centímetros, no volver a los sitios donde vivió su amor con Paquirri y dedicarle un museo a su memoria en Cantora presidido por el retrato del torero. Kiko, sin embargo, prefiere mantener de algún modo vivos esos recuerdos y los ha querido compartir exclusivamente con Ana, meses antes de su matrimonio, del mismo modo que hicieran sus padres treinta y cinco años antes.

Kiko ha evocado esos momentos a pie del mar mediterráneo donde Isabel y su recién estrenado marido paseaban a orillas del mar, mientras la familia del jugador del Real Madrid Juanito, propietarios del restaurante, eran testigos de ese amor y de los primeros meses de embarazo de Isabel.

Pero esta no será la única visita obligada del Dj, entre sus compromisos estivales está entregar en mano esa invitación para su boda con Irene, a Diego Gómez con el que quedó demostrado en el bautizo de su hija Ana mantiene una excelente relación. ¿Estará suavizando el camino a Diego para que retome esa conversación aún pendiente que su madre prefiere no enfrentar?.

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