21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El trastorno mental en algunos casos de maltrato ficticio

Es un asunto delicado: cómo compatibilizar la protección de la maltratada con el eventual abuso de la denuncia. La respuesta puede estar en la psicología, que nunca engaña.

 

 

En la sociedad actual y en vigor una ley de violencia de género injusta, que destruye al hombre, le arrebata su presunción de inocencia  y cree firmemente a la mujer por el mero y simple hecho de ser mujer, hay algo fundamental que debería respetarse. En aras de la verdad y desechando la mentira y la manipulación.

Es evidente que un trastorno mental o patología destruye la armonía de una relación. Una persona desequilibrada transmite ese desequilibrio en cualquier ámbito de su vida, originándose inestabilidad en el entorno laboral tanto como en el familiar de pareja e hijos.

La tolerancia ante la frustración cuando una relación se rompe será muy distante y diferencial de unas personas a otras. Un trastorno bipolar, con fluctuaciones entre estados maniacos y de euforia alternantes con otros de depresión o hundimiento, soportará menos una ruptura y normalmente la venganza rondará su mente.

Y una forma de hacerlo es a través de un hijo, en el que canalizan todas sus frustraciones: en un rasgo de maldad y psicopatía pierde el rango de hijo para convertirse en objeto o moneda de cambio. Si tú me has herido abandonándome yo te devuelvo la moneda impidiendo veas a tus hijos, vendría a ser la reflexión.

la denuncia

Para ello la vía fácil y directa es una denuncia falsa de maltrato, porque con la ley en vigencia se le retira o impide la custodia.

En casos de una psicosis o de esquizofrenia he visto y vivido situaciones donde una mujer se cortaba los brazos pero afirmaba, en una especie de alucinación, que su pareja la había intentado matar .En personas obsesivo depresivas y dependientes afectivamente, hay inmadurez e infantilismo. Esto les hace adoptar respuestas caprichosas e infantiles llegando a autolesionarse para culpar al otro.

 

A la mujer maltratada hay que cuidarla y protegerla. Pero también al hombre que no sea maltratador y le difamen por venganza o interés

 

Y también muy importante, quien no tiene escrúpulos ni ética ni moral y ve en las denuncias falsas un cheque en blanco y recorrido por televisiones. Estas últimas buscan audiencia pero nunca la verdad. Muchas veces obviando la objetividad que debe existir en los medios y siendo subjetivos apoyando a la falsa víctima. Hay relaciones tóxicas y personas tóxicas, donde un miembro se cree en posesión del otro, controlando sus correos o teléfonos.

Esta falta de la confianza y del respeto que deberían primar en cualquier relación afectuosa y equilibrada es muy dañina. Siempre tergiversa las situaciones para eliminar un complejo de fondo y quedar por encima del otro. Si ella pega y es culpable, cambiará la situación y dirá que pega y es culpable quien no lo es. Y porque creo y deberíamos creer en el ser humano, sea hombre o mujer, y atacar al que maltrata a una mujer y defenderla con los medios posibles; pero también proteger a ese padre que ama a sus hijos de las denuncias falsas y del daño atroz crean las difamaciones y calumnias.

¿Hay suicidios masculinos?

Se ocultan suicidios de hombres porque no interesa, porque se les ha arrebatado el amor y afecto de padre e hijo y de hijo a padre y ese lazo no debe romperse jamás, porque también han participado en el milagro de su vida. Y porque cualquier Gobierno no es tal mientras proteja a los integrantes de la sociedad en función de sexo y olvidándose de carencias de afecto del menor.

Y un aspecto tan importante se debería contemplar ante la evidencia de que las vivencias de realidades paralelas en afectadas por un trastorno mental abarcan toda su conducta. La mentira la convierten en verdad.

 

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