25 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El incompetente y perezoso Manuel Castells no puede seguir siendo ministro

Manuel Castells

Manuel Castells

La educación española, en manos de este ministro y de Isabel Celáa, no tiene Plan B para el arranque del curso porque carece incluso de Plan A pese a haber tenido tiempo desde marzo.

 

 

Manuel Castells solo ha comparecido dos veces en rueda de prensa desde que tomara posesión, allá por enero, con un estreno a la altura de su trayectoria posterior: entonces dijo, y el tiempo le ha dado la razón, que no veía la utilidad del Ministerio de Universidades que él encabeza. Una reflexión insólita en un cargo público que, sobre todo, parece haber sido una excusa para justificar su desaparición.

Este jueves reapareció para, básicamente, confesar que no existe un Plan B al ya conocido para volver a las facultades, que es bien parco y tardío: más allá de imponer el uso de mascarillas en las aulas y ventilar las instalaciones; no se conoce ninguna medida para afrontar el curso.

Resulta insólito, cuando no indignante, que el titular de la cartera no tenga preparado nada para atender una emergencia previsible, tras un curso previo que permitió acumular experiencia t un largo verano para adoptar medidas y tomar decisiones.

 

 

La misma improvisación del Ministerio de Educación, en definitiva, con unas consecuencias aún peores que las inevitables por la pandemia: ni está previsto un plan de enseñanza telemática ni una adaptación de los programas lectivos ni una alternativa razonable al problema logístico que para familias en los tramos iniciales y para los jóvenes en los superiores puede tener la emergencia.

Un desastre

La gravedad de la situación se agudiza tras conocerse el tirón de orejas que las autoridades económicas europeas han dado a Isabel Celáa, al recalcar que en España el 43% de los ciudadanos de 16 a 74 años no sabe enviar un correo electrónico ni manejar un simple procesador de texto. O al reseñar el atraso galopante de la FP, masiva en Europa y residual en nuestro país.

Que en todo este tiempo el único impulso educativo del Gobierno haya sido elaborar una nueva ley, marcada por la colonización ideológica de las aulas, lo dice todo del pulso, las prioridades y la capacidad de las autoridades en este ámbito. Y que Castells o Celáa sigan siendo los responsables máximos, añade indignidad al desastre.

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