22 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El dilema de Sánchez: el “Sorpasso” comunista se atisba cada vez más cercano

Los resultados de las generales, analizados en conjunto con el varapalo sufrido por el partido el #20D, han terminado por acelerar un proceso de cambio y regeneración en un partido dividido.

 

Pedro Sánchez llegó a la Secretaria General del Partido Socialista con la intención de mejorar los peores resultados históricos de la formación. El encargo no era muy complicado, con un Partido Popular pagando las consecuencias de la crisis, la única amenaza llegaba desde el hartazgo del votante con la única alternativa de los desconocidos regeneradores de las nuevas formaciones.

Como sustituto de Zapatero, que pasará a la historia de España como el Presidente más nefasto de nuestra joven democracia, el PSOE encargó a Pérez Rubalcaba, responsable en la sombra de las principales gestiones de los últimos ejecutivos, emprender el duro camino para justificar dos legislaturas de ineptitud marcadas por el paro y el hundimiento económico del país.

Tras su derrota ante Rajoy, Rubalcaba abandonaba la Secretaria del PSOE con un paupérrimo resultado, 110 escaños y con un futuro muy negro en las filas del partido fundado por Pablo Iglesias.

Para sustituir a Alfredo Pérez, con la etiqueta de momia política en amplios sectores del partido, se recurrió a la figura de Pedro Sánchez, un tipo poco capacitado pero que daba bien en cámara en la era de la comunicación. Dentro del partido socialista, Sánchez ha tenido la condición de interino en el cargo desde el momento de su nombramiento.

Los resultados de las últimas elecciones generales, analizados en conjunto con el varapalo sufrido por el partido el #20D, han terminado por acelerar un proceso de cambio y regeneración en un partido partido dividido y a la deriva.

El PSOE, que ha mantenido feudos importantes que siempre le han propiciado grandes cantidades de votos y sus correspondientes escaños, ahora ve como en la Andalucía de Susana Díaz, llamada a ser la sucesora natural al frente de la Secretaria General del PSOE, sufre una derrota histórica ante un hombre sin carisma como Juan Manuel Moreno. Mientras tanto, en Cataluña, Podemos se ha merendado todo el pastel socialista y la formación ha pasado a ser una mera comparsa en la región. Sólo en tres provincias españolas el PSOE se convierte en la fuerza más votada por los electores. Muy lejos quedan ya los 202 diputados conseguidos por Felipe Gónzalez o los 169 alcanzados por José Luis Rodríguez.

Sánchez, sin el apoyo de los barones, quienes pretenden vender una ficticia imagen de unidad y sumisión y con el electorado en contra, navega en solitario con una nave que toca fondo con 85 diputados. El “Sorpasso” comunista se atisba cada vez más cercano. 

Una vez que se ha constituido la Mesa del Congreso, el PSOE tiene en su mano la formación de un ejecutivo estable que permita la gobernabilidad de un país que no termina de salir de la crisis. Sánchez sólo tiene dos opciones, entregar el poder al PP, legítimo ganador en las urnas, dar un paso atrás y confiar en la regeneración del partido de cara a las próximas generales, o ceder a los chantajes de Podemos, someterse a las propuestas de los soberanistas y firmar el acta de defunción de un partido centenario.

Elija lo que elija, Pedro Sánchez ya ha perdido...

 

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