06 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El guirigay con el aislamiento de asintomáticos abre otra brecha en el Gobierno

El ministro de Justicia, este lunes.

El ministro de Justicia, este lunes.

La iniciativa que debe ser fundamental en la etapa que llegará tras el 26-A no tiene cobertura legal por el momento. Y el plan estrella para la "fase 2" queda en un limbo jurídico.

Ya lo habían advertido en estas últimas horas algunos reputados constitucionalistas. La gran arma anunciada por Pedro Sánchez para la fase de desescalada que ha de llegar tras el fin del estado de alarma el próximo 26 de abril tiene dudoso encaje legal en nuestra Carta Magna.

Lo peor, visto lo visto este lunes, es que parece que ni siquiera el propio Ministerio de Justicia ha sido consultado por el ministro de Sanidad, supuestamente el ideólogo de la nueva iniciativa con la que Pedro Sánchez se presentó este domingo a su tercera cumbre telemática con los presidentes autonómicos.

A ellos le exigió el presidente del Gobierno un listado urgente de dependencias -antes del próximo viernes 10- en la que serán puestos en cuarentena los españoles asintomáticos (con el Covid pero sin sintomas- que sean detectados tras el fin del confinamiento general.

Para eso La Moncloa ha reclamado con la máxima celeridad esa relación de hoteles, pabellones o instalaciones públicas o privadas a los presidentes autonómicos. Para que aquellos españoles que den positivo pasen sus cuarentenas allí hospedados.

 

La nueva medida estrella de Sánchez e Illa contra el Covid, ¿irrealizable por ilegal?

 

El problema es que esta es una nueva improvisación del Gobierno que ha pillado con el pie cambiado a los Servicios Jurídicos del Estado. Tanto que dos ministros-jueces de Sánchez, entre ellos el titular de Justicia, Juan Carlos Campo, se han visto obligados a lanzar balones fuera.

Campo ha comparecido este lunes junto al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y ha recibido la pregunta lógica de una periodista que quería saber que "herramienta" ha diseñado el Ejecutivo para dar cobertura legal a una medida que es el pilar fundamental de la fase dos, la primera oleada de la vuelta a la normalidad.

Pero Campo no tenía la respuesta. Ha endosado la iniciativa al ministro de Sanidad, Salvador Illa, pero ha reconocido a continuación que el Gobierno "no tiene nada articulado" ante propuesta tan importante. El titular de Justicia, en plena divagación sobre el perfil de los asintomáticos que iban a ser confinados a la fuerza, se ha limitado ha admitir que "hay una preocupación" sobre este escenario.

"Si no se quiere confinar el debate está abierto, y tendremos que establecer cómo actuar justificándolo y con criterios de proporcionalidad, se pedirán informes pertinentes y se actuará", ha explicado."Todo se está estudiando en función de lo que marcan las autoridades sanitarias", ha añadido.

Esta es la segunda improvisación en apenas cuatro días. Este viernes, Illa reconoció que el Gobierno piensa ordenar el uso masivo de mascarillas tras el confinamiento tras haber defendido lo contrario. Ahora, queda en evidencia que la segunda medida de calado tampoco ha sido muy trabajada en el Consejo de Ministros ni en el Comité del estado de alarma.

Y así, mientras a las autonomías se les ha dado un plazo para que envíen su lista de albergues para los asintomáticos a La Moncloa, en el Gobierno no saben como podrán usarlos sin vulnerar la ley y la Constitución.

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