12 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El baloncesto siempre paga sus deudas

La grada del Baskonia animando ante el Fenerbahce en semifinales.

La grada del Baskonia animando ante el Fenerbahce en semifinales.

El baloncesto, desde este fin de semana, le debe una al Baskonia. Los vitorianos merecen reinar en Europa.

El Baskonia es un equipo con alma, un equipo de esos que yo digo que molan. En una época tan deshumanizada como la que estamos viviendo hoy en día en el deporte profesional, en Vitoria se puede disfrutar de un baloncesto auténtico, con una afición fantástica y un ambiente brutal. Y merecían tener ya una Euroliga en sus vitrinas.

El mérito de Perasovic es terrible. Cogió un equipo y un club desarbolado del que nadie esperaba ya nada, que en 2010 ganó su última ACB y que desde entonces no ha vuelto a luchar por ningún título en condiciones. Muchos años e infinidad de jugadores después ahí estáis otra vez, que bien podría decirse que habéis ido probando combinación tras combinación, año tras año para que, al final, con suerte, suene la flauta de los euromillones. Pero eso sería simplificar demasiado algo tan complejo como el baloncesto.

Desde Madrid siempre os vimos con envidia. No entendíamos por qué Nocioni, Scola, Oberto o Prigioni estaban con vosotros mientras nos teníamos que conformar con Attruia, Pelekanos, Tucker o cualquiera de esos inútiles de marca blanda que nada aportan cuando quieres ganar títulos importantes. Habéis sobrevivido a multitud de cambios de nombre y jugadores sin perder vuestra esencia, sin que ir al Buesa deje de ser una experiencia vital recomendable para cualquier amante del basket. Y diría que no habéis perdido vuestra identidad porque la identidad del Baskonia es su grada, su gente, y esa sigue siendo la misma. 

No diría que el baloncesto es injusto, ya que probablemente sea el deporte más justo que conozco. Un poco hijo de puta sí que es, eso sí.

No diría que el baloncesto es injusto, ya que probablemente sea el deporte más justo que conozco. Un poco hijo de puta sí que es, eso sí. El baloncesto le saldó la deuda a Herreros en 2005, también al Joventut en 1994 o, por poner un tercero de muchos ejemplos, en cierto modo a Aíto con la la plata en los JJ. OO.

Y desde este fin de semana se le debe una Euroliga al Baskonia. Pero, ojo, porque también le ha dejado otra a deber a Obradovic, y este cabronazo colorao de pelo blanco se las suele cobrar pronto.

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