29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez permite un '8-M' antirracista sin distancia social en Madrid

La concentración antirracista en Madrid ha derivado en una manifestación

La concentración antirracista en Madrid ha derivado en una manifestación

La Delegación del Gobierno ha autorizado que una pequeña concentración contra el racismo se convierta en una manifestación con hasta 2.000 personas, que ha llegado hasta la Puerta del Sol.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha permitido este domingo una manifestación espontánea con hasta 2.000 personas en pleno centro de Madrid, donde no se ha respetado la distancia de seguridad, cuando es obligatorio para evitar contagios.

 

Todo ha comenzado a raíz de una concentración antirracista -con motivo de la muerte de George Floyd, un ciudadano de raza negra, a manos de un agente estadounidense- que la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid ha autorizado frente a la embajada de EE.UU, en la calle de Serrano.

 

De pequeña concentración, a manifestación multitudinaria

En pleno estado de alarma, el permiso para la concentración era para un máximo de 200 personas. Sin embargo, allí se han presentando muchísimos centenares más que, al final, han decidido convertir su concentración en una manifestación con cerca de 2.000 personas que ha recorrido el centro de Madrid hasta terminar en la Puerta de Sol.

La falta de distancia de seguridad durante la manifestación ha sido objeto de críticas en redes sociales.

La pasividad de la Delegación del Gobierno ante estas escenas difiere del exceso de celo que puso el Ministerio del Interior, con gran presencia policial, durante las protestas de muchos españoles críticos con la gestión que de la crisis del coronavirus ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez. A la excesiva presencia policial ante tales protestas se sumaron las críticas del PSOE, Podemos y los medios de comunicación que apuntalan al Ejecutivo de Sánchez.

De esta manera, Madrid ha vuelto a revivir este domingo una especie de 8-M -como el que contribuyó a propagar la pandemia con gran intensidad en Madrid- mientras se han cruzado de brazos Sánchez, su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, José Manuel Franco.

Precisamente, Franco tiene que declarar esta próxima semana ante una jueza de Madrid que investiga su responsabilidad penal por haber autorizado la gran manifestación feminista del 8 de marzo en Madrid, cuando el Gobierno ya tenía información y avisos de la peligrosidad del coronavirus y la necesidad de evitar eventos masivos.

 

Sorprendentemente, antes de este 8-M -antirracista. Pedro Sánchez decía lo siguiente sobre la protección frente al coronavirus: "La mayoría de las veces hay una imprudencia, una reunión sin seguir las normas de protección". Y ello, pocos días después de proclamar en el Congreso de los Diputados "¡Viva el 8-M!"

 

 

 

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