23 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El turismo rural salva los muebles pero no se confía

La afluencia de turistas a destinos de interior ha crecido un 19%, un dato que podría parecer esperanzador en un sector que ha perdido el 80% de los visitantes, pero que esconde carencias.

El dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística acerca de la afluencia turística rural ha permitido a estos destinos esquivar la debacle ocurrida en el principal sector económico de nuestro país, y aunque los empresarios afectados no pueden por menos que estar contentos, un análisis de las cifras más detallado demuestra que los estragos de la pandemia son profundos.

Este turismo de proximidad practicado por una gran mayoría de clientes españoles ha tenido su razón de ser en buscar alternativas menos masificadas y más asequibles en precio que los tradicionales destinos de costa, pero los establecimientos han tenido que ajustar los costes para hacer más atractiva su oferta y han incurrido en muchos costes extra por las medidas para combatir el Covid-19.

 

Durante los meses de julio y agosto se ha registrado una ocupación media en España del 55% en los hoteles rurales (llegando al 65% en agosto) que es casi un 15% más que el año pasado, pero el reto ahora es mantener su atractivo ante un otoño que se prevé agitado por los rebrotes. El precio medio por persona y noche de los alojamientos reservados se ha situado en torno a los 22,50 euros, siendo los establecimientos de alquiler íntegro los que han obtenidos más reservas (59%). 

En este escenario, iniciativas como la Red de Hospederías de Castilla La Mancha, una región que reclama su singularidad a través de sus alojamientos más especiales son la mejor receta para seguir la senda de crecimiento. Creada en 2019 para afianzar un turismo de calidad en entornos privilegiados de la comunidad autónoma y preservar edificios patrimoniales que en su día corrieron serio riesgo de desaparición, la red de Hospederías de Castilla-La Mancha se consolida con la adhesión de sus cinco primeros establecimientos en un momento en que es más necesario que nunca apostar por los destinos nacionales

 

El colectivo lo forman el hotel boutique Adolfo (Toledo), el hotel Convento del Giraldo (Cuenca), la hospedería Santa Elena (San Carlos del Valle, Ciudad Real), Molino de Alcuneza (Sigüenza, Guadalajara) y el Palacio del Infante Don Juan Manuel (Belmonte, Cuenca), todos ellos posicionados como punta de lanza de la oferta hotelera de la región y unidos por una serie de valores comunes: ubicación, gastronomía, arquitectura, servicio esmerado y fuerte identidad castellano manchega.

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