28 de noviembre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El arquitecto de los famosos pone fin a su calvario con una pregunta demoledora

Su felicidad se ha visto empañada por los sentimientos de rabia e impotencia. Ha acabado la pesadilla pero para él no es una buena noticia. Es la confirmación de lo que sabía desde el inicio

 

 

Inmensamente feliz y agradecido a todas esas personas que siempre creyeron en su inocencia y no le dieron la espalda. Así se encuentra Joaquín Torres, conocido como “el arquitecto de los famosos”. Y no es para menos ya que esta semana puso fin a un episodio judicial en el que su presunción de inocencia, su reputación profesional y su honor personal habían sido puestos en solfa durante más de 5 años.

La buena noticia la recibieron a primera hora del pasado 17 de noviembre cuando un juez de instrucción notificó a los más de 40 investigados, antes imputados, el archivo y el sobreseimiento de la causa impulsada por el partido político Getafe Podemos, actual Impulsa Getafe. Desde que la querella fue presentada en mayo de 2015, la vida de Joaquín y de su socio Rafael Llamazares, cambió por completo. La aparición de su nombre como imputado en una supuesta trama de corrupción y tráfico de influencias fue inmediatamente carne de cañón de varios medios de comunicación.

Muchos de ellos olvidaron el derecho fundamental que nos asiste a cualquier ciudadano, el de “la presunción de inocencia” y desde ese momento, la vida personal y profesional de Torres se vio gravemente alterada.

Torres y Llamazares sabían desde el principio que podrían demostrar su inocencia “nos metieron en una causa en la que no teníamos nada que ver. Ni tan siquiera hicimos el proyecto de la construcción de un teatro por la alcaldía de Getafe”.

Para Torres no ha sido una buena noticia, sino la confirmación de lo que ya sabía desde el principio, que era absolutamente inocente

Un episodio que ahora recuerda con cierto dolor e impotencia al comprobar que tras años de artículos cuestionando su honor y profesionalidad, su exculpación de la causa apenas ha tenido eco mediático. Y es que para Joaquín Torres no ha sido una buena noticia, sino la confirmación de lo que ya sabían desde el principio, que era absolutamente inocente. Resulta curioso que desde que se iniciaron las diligencias allá por mayo del 2015 fue el propio fiscal el que en numerosos informes solicitó sacarlos de una causa que no iba con ellos.

Y es que tal y como consta en la instrucción, en los informes fiscales quedaba absolutamente claro y meridiano que no existía ningún tipo de indicio de la posible comisión de delitos de corrupción entre particulares y tráfico de influencias, ni ningún otro en el que pudieran subsumirse los hechos objeto de investigación. Pese a ello no ha sido hasta hace unas horas cuando Joaquín y su socio han recibido la notificación judicial que pone punto final a su pesadilla.

El sobreseimiento de la causa en su contra no cura el calvario personal y profesional al que ha tenido que hacer frente

Un sobreseimiento que no cura el calvario personal y profesional al que han tenido que hacer frente. De hecho, Joaquín ha querido lanzar una pregunta que es la misma que se hacen todos aquellos que sufren la pena del banquillo mediático “Y ahora, ¿quién repara todo el daño que nos han hecho a nosotros y a nuestra empresa?".

Por ello, su felicidad se ha visto empañada por los sentimientos de rabia e impotencia. Lo positivo de este duro episodio es el apoyo que, a lo largo de estos más de 5 años, ha recibido de su familia, sus amigos más íntimos y de su pareja, el director televisivo Raúl Prieto. Desde luego una buena noticia para cerrar un 2020 para olvidar.

 

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