20 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La UCO: la abuela de Gabriel es clave para hundir la defensa Ana Julia Quezada

Agentes de la UCO, custodiando a Ana Julia Quezada.

Agentes de la UCO, custodiando a Ana Julia Quezada.

Los investigadores de la Guardia Civil lo quieren tener todo atado. Además de las pruebas contundentes y las grabaciones tienen claro que el testomonio de Carmen ante el juez es "vital".

Los agentes de la UCO y de la Guardia Civil han resuelto el tremendo crimen del niño Gabriel Cruz, pero el trabajo no está hecho más bien todo lo contrario: queda mucho por hacer. No es ningún secreto que pese a los cientos de casos que les precede, el asunto de Gabriel, el pescaíto, les ha marcado de una manera especial. 

"Sí, hemos llorado porque además de guardias civiles somos humanos", decía esta semana uno de los responsables de la UCO. Cuando se cumple una semana de la detención de Ana Julia Quezada la máxima prioridad de los agentes es que tenga que hacer frente a todo el peso de la ley. Pese a los reiterados intentos de la defensa -y de la propia acusada-de plantear la muerte como un hecho "inesperado" y fruto de un arrebato para calificar el hecho como de "homicidio", las pesquisas de la investigación han ido aportando datos contundentes para presentar un asesinato premeditado.

Y, además de las grabaciones y otras pruebas, los agentes consideran "clave" para el juicio cómo han ido "acercando a la realidad de los hechos" a Carmen, la abuela paterna de Gabriel que en un principio había corroborado lo manifestado por Ana Julia, por puro nerviosismo. Pero después de sus técnicas de interrogatorio, Carmen refrendaba la principal tesis de los investigadores: la asesina llevó a algún punto de la finca de Rodalquilar (sabedora de que hacía dos meses que la propiedad no estaba alquilada) inmediatamente antes o después de estrangular a Gabriel después de interceptarle entre las 15.30 y las 15.45 horas del 27 de febrero en los cien metros que separan la casa de su abuela paterna y la vivienda de sus primos en Las Hortichuelas. El martes 6 de marzo, la Guardia Civil obtuvo la prueba clave, cuado la anciana, ayudada por los agentes, recordó que Ana Julia había abandonado su casa solo instantes después de que se marchara el pequeño.

En plena fase de instrucción, los agentes no descartan que a los voluntarios se les pudiera pasar por alto las señales que apuntaban a que el cadáver estaba allí, aunque también plantean la posibilidad de que Ana Julia, en primera instancia, ocultara el cadáver en otro lugar y que, al conocer que la finca de su pareja ya había sido revisada, trasladara sus restos allí en las primeros días de la desaparición. En cualquier caso, la presunta asesina no ha aclarado aún esas dudas. Cuando fue conducida a esa finca en presencia del juez Rafael Soriano, se negó a colaborar con los agentes.

Y, según ha podido saber ESdiario, los investigadores tienen ahora en su máximo empeño presentar pruebas sólidas e inequívocas para "atar" la acusación de asesinato. Una acusación en la que podría aportar aún más datos contundentes Carmen porque, junto a la bruja, vivió los últimos momentos de vida de Gabriel Cruz y también observó los momentos previos al asesinato y los inmediatamente posteriores. 

Algún pequeño detalle todavía no revelado (por no acordarse) por la abuela podría resultar ahora definitivo para la instrucción del caso. En juego está, derogaciones al margen, la prisión permanente revisable para una asesina que ha conmovido a toda España.

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