23 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ana Pastor toma medidas tras el escándalo de Rufián: "Se acabó, ni una más"

La presidenta está decidida a acabar de raíz con la degeneración del clima en el Parlamento, propio de una legislatura que agoniza. La última de Rufián ha sido la gota que ha colmado el vaso

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, literalmente "se ha hartado". "Se acabó". Y no está dispuesta a tolerar "ni una más". Con el Reglamento de la cámara en la mano, Pastor ha trasladado a su entorno este miércoles que va a adoptar medidas para que el prestigio del Parlamento no corra la misma suerte que la que atraviesan el resto de los principales poderes del Estado.

"La Corona zarandeada, el Gobierno agónico y a merced de los independentistas y los populistas, el Poder Judicial desangrándose y, ahora, las Cortes convertidas en un bochornoso circo".

Es la sentencia de uno de los diputados más veteranos del Congreso, tras el escándalo sin precedentes protagonizado este miércoles por el portavoz adjunto de ERC, Gabriel Rufián, con bronca, expulsión del hemiciclo y presunto escupitajo a un ministro de España, incluido. Lo nunca visto en el solemne Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

De momento, Pastor ha ordenado a los servicios técnicos del Parlamento que faciliten a la Mesa todas las imágenes de lo acontecido durante la sesión de control para confirmar si hubo o no escupitajo del diputado Jordi Salvador al ministro Borrell. El Reglamento es rotundo respecto al decoro que se exige a sus señorías. "Los diputados están obligados a respetar el orden, la cortesía y la disciplina parlamentarias", sentencia su artículo 16.

Pero también es claro en los motivos por los que un parlamentario puede perder su escaño. Y solamente son cuatro: una decisión judicial firme en su contra, el fallecimiento, el final de su mandato o la renuncia voluntaria.

Sí puede ser sancionado un parlamentario por la Presidencia si se ausenta reiteradamente de las sesiones parlamentarias, si vulnera el deber de secreto de algunas deliberaciones o si mantiene conductas indisciplinadas y desobedece al presidente desatendiendo sus reconvenciones. Puede prohibirsele asistir a uno o dos plenos o recibir sanciones económicas.

Pero aunque va a haber medidas, Pastor no planea, por el momento llegar a este extremo con Rufián, pese a sus constantes números en el hemiciclo.  "En principio no,  la expulsión como la de hoy en sí misma una medida muy dura", afirman a ESdiario fuentes de la Presidencia de la Cámara. Otra cosa es lo que concluya la investigación sobre el famoso escupitajo a Borrell.

 

 

La bronca de Ana Pastor ha retumbado en el Congreso, harta y decepcionada con el espectáculo.

 

Pastor tiene en el punto de mira a Rufián desde hace un año. Y de hecho le ha llamado en dos ocasiones a su despacho, cuando decidió cada miércoles llevar al hemiciclo atrezzo añadido: unas esposas una vez, una impresora en otra ocasión.

También le ha llamado la atención cuando el portavoz adjunto de ERC rebasó todos los límites insultando al propio presidente Rajoy o a algunos de sus ministros. "Ojalá un tal Mariano Rajoy salga con unas de estas", le espeto al exlíder del PP el 15 de noviembre del año pasado enarbolando unos grilletes. "Es usted un miserable", había insultado al extitular de Interior, Juan Ignacio Zoido, en junio.

 

 

Esta escena bochornosa y sin precedentes ya provocó un toque de atención de Pastor a Rufián.

 

Hace algunos meses, en una conversación informal con periodistas parlamentarios, Pastor reconoció que estaba razonablemente satisfecha con la "moderación" de Rufián. Sin rebajar su habitual tono tabernario, al menos había dejado de llevar a su escaño material adicional para sus preguntas.

Según fuentes consultadas por este diario, en esta relativa moderación tuvo mucho que ver la diputada de ERC, Esther Capella, que en privado había renegado de los circos de su compañero de bancada. Pero Capella abandonó hace unos meses el Congreso tras ser nombrada consejera de Justicia de Quim Torra.

Ana Pastor es consciente de que la legislatura ha entrado en los minutos de la basura. Y que hasta ella misma ha perdido el respeto de un sector del Congreso que la llama despectivamente "la institutriz". Por ello ha clamado, indignada, en su reprimenda de este miércoles.

Y, además, se acerca el juicio en el Tribunal Supremo contra el procés. Y está decidida a atajar cualquier intento de que el hemiciclo se convierta en un plató más de televisión a la caza del minuto de telediario.

 

M.B
Comenta esta noticia
Update CMP