20 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La grosera manipulación del CIS para darle a Sánchez las victorias que no logra

La nueva campaña de propaganda de Sánchez para tapar el origen de su presidencia llega más lejos que nunca y pone al CIS al servicio de una farsa desmontable con facilidad.

 

 

El CIS acaba de publicar un escandaloso sondeo que, lejos de cumplir el cometido de una herramienta sociológica pública, forma parte de la colonización sectaria que el PSOE está haciendo del Estado para ponerlo al servicio de la promoción y los intereses de Pedro Sánchez.

Que nombrara a un miembro de su propia Ejecutiva como director del centro, José Félix Tezanos, ya fue hace unas semanas el sonrojante indicio de lo que ahora se ha confirmado con una inverosímil encuesta que, en lugar de intentar conocer la realidad sociológica española, aspira a conducirla por los derroteros necesarios para el presidente.

No es nada difícil de demostrar la manipulación revisando, simplemente, los estudios demoscópicos previos del propio Tezanos para el PSOE, abultados siempre en varios puntos antes de las Elecciones Generales al objeto de vender una imagen ganadora que movilizara a los votantes socialistas: ahora hace lo mismo, pero desde un instituto público utilizado, como la propia Moncloa, como un burdo trampolín electoral de Pedro Sánchez.

 

Pero, además, la farsa se cae por su propio piso al llevar tan lejos la campaña de propaganda de Sánchez, publicitando un resultado electoral que simplemente es imposible al necesitar de dos fenómenos incompatibles entre sí en apenas dos meses: la enorme subida del PSOE sin un hundimiento total de Podemos y, a la vez, la bajada al unísono de PP y Ciudadanos.

Una manipulación descarada

Para entender mejor la dimensión de la manipulación, baste decir que Tezanos ha invertido en diez puntos porcentuales (millones de votos y decenas de diputados) la situación de la izquierda en España frente al centro-derecha, recogida en dos Elecciones Generales consecutivas y en todos los sondeos del propio CIS desde entonces.

 

Sánchez ha convertido al CIS en otra herramienta de propaganda como sus posados corriendo, enseñando las manos o acariciando a su perro

La suma de PSOE y Podemos ha pasado de estar cinco puntos por debajo a estar cinco por arriba, un fenómeno simplemente imposible al necesitar la conjunción de factores incompatibles entre sí: si Podemos no se desploma, el PSOE no puede subir así.

Y si el PP reduce sus apoyos, Ciudadanos no puede no subirlos: no es una mera opinión, sino la traducción del comportamiento electoral real de los españoles y la conclusión unánime de cualquier experto demoscópico que no participe en la propagada sectaria de este CIS.

Injerencia y enchufismo

Más allá de la burda manipulación y de la confirmación que el acceso de Sánchez a La Moncloa por la puerta de atrás no es más que una manera bien cómoda de costearse la campaña electoral de los siguientes comicios -ésos que se niega a convocar pese a arrasar  según el CIS-, queda la inquietante certeza de que la injerencia y ocupación de las instituciones públicas está batiendo todos los récord conocidos en tan escaso tiempo.

 

Desde RTVE hasta Correos o Paradores, no hay ámbito público de relevancia en el que el presidente, con 84 diputados y sin haber pasado por las urnas, no hay enchufado a uno de los suyos. Y es obvio para qué: basta con mirar en qué se ha transformado el CIS con su nuevo comisario político.

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