Animalismo en tiempo de coronavirus

Los gatos también tienen sed

Los gatos también tienen sed

Unas administraciones ignoran a los animales y a quienes nos preocupamos por ellos, otras ponen trabas al cuidado de los animales y algunas colocan una alfombra roja a los cazadores

 

Al comienzo de esta crisis sanitaria, con las plazas de toros cerradas, la caza suspendida, y sin poder salir a la calle, pensamos que poco podríamos hacer en estas circunstancias por los animales.

Sin embargo, cuando nuestras administraciones más deberían dar la talla y mostrar estar a la altura que las circunstancias requieren, una vez más hemos comprobado, con una de mezcla de entre incredulidad, tristeza e indignación, que no es así.

Hemos podido constatar cómo de inicio se ha ignorado a gran parte de la población y cómo de nuevo, las administraciones buscan artimañas para facilitar que los escopeteros no dejen de matar, ni siquiera durante la cuarentena.

Cuando se aprobó el decreto del estado de alarma, que nos obligaba por precaución a quedarnos en nuestras casas y paralizaba la mayoría de actividades, vimos con estupor cómo se habían olvidado del 40% de familias de este país que convivimos con un animal y cómo se había ninguneado a las personas que atienden a animales abandonados y colonias felinas.

Fue a través de la presión ejercida en redes sociales que conseguimos que quienes conviven con un perro pudiesen sacarlo a pasear y el voluntariado que se ocupa de los animales en los refugios y de cuidar a las colonias de gatos de nuestras calles pudiesen seguir atendiéndoles, mediante la publicación de una orden del ministerio de sanidad.

Pese a ello, a muchos ayuntamientos, como el de Madrid, ha habido que recordarles que impedir cuidar a los animales durante el estado de alarma es ilegal.

Como ilegal es limitar las veces que se puede atender a los gatos, como en el caso del ayuntamiento de Valencia, que redujo a sólo 3 los días en que se podía alimentar a las colonias felinas de la ciudad.

A nivel municipal, especialmente grave es el caso de de Sant Joan d’Alacant que pese a a las instrucciones del ministerio de sanidad y a las indicaciones de la Dirección General de los Derechos de los Animales, ha perseguido a las cuidadoras de colonias felinas a través de su policía local, como si de criminales se tratase, cuando estas personas lo único que hacen es asumir el cuidado de unos animales que son responsabilidad del ayuntamiento.

Si estos casos son todos vergonzosos, especialmente ridículo resulta que las administraciones autonómicas de Asturias, Galicia y Castilla y León hayan publicado órdenes y resoluciones ilegales para que matar animales a golpe de escopeta sea una excepción al estado de alarma.

Pero si hay algo que supone un insulto a la democracia y a la gestión de los recursos públicos es la resolución del pasado martes del Director General de Medio Ambiente de Navarra, que autorizaba a un equipo de la Policía Foral a ir cazando conejos y jabalíes, por la noche, disparándoles desde un vehículo o esperándoles, agazapados en un punto.

Por increíble y surrealista que parezca, así seguimos.

Unas administraciones ignoran a los animales y a quiénes nos preocupamos por ellos, otras ponen trabas al cuidado de los animales, vulnerando el decreto de alarma y otras no encuentran más prioridad que poner una alfombra roja a los cazadores.

Ni siquiera este maldito virus es capaz de poner una pizca de sentido común, responsabilidad y empatía en muchas de nuestras administraciones.

Así que, cuando pensábamos que no íbamos a poder seguir trabajando, desafortunadamente, no hemos podido dejar de hacerlo.

Como tampoco lo han hecho todas las personas que cuidan colonias y se hacen cargo de los animales abandonados o los desahuciados por la ganadería.

Por desgracia, los animales siguen necesitando nuestra ayuda.

Y seguiremos trabajando por ellos, pese al coronavirus.

 *Coordinadora PACMA provincia de Valencia

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