18 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Echenique y su "ultraderecha"

Mientras todo Podemos calla ante el éxito de Barcelona, el dirigente morado busca 'fachas' como un loco en la manifestación. Una patología incurable de cierta izquierda radical.

 

 

El bueno de Pablo Echenique tiene tendencia a convertir la anécodta en categoría y la categoría en silencio. De escucharle o leerle sólo a él un marciano, en Marte pensarían que España es un país poblado de fascistas, de niños muertos de hambre y de señores feudales que, látigo en mano, flagelan los lomos de esclavos medievales.

No hay mejor prueba que poner a disposición del lector, tan perplejo como este escribiente, sus 'reflexiones' tras la abrumadora manifestación de Barcelona en defensa de la Constitución, esa herramienta de la democracia que le ha dado a España su más largo periodo de prosperidad. Procedamos:

 

Entre el silencio atronador de todo Podemos por la marcha, como si allí no hubiera "gente" ni "pueblo" ni todos esos términos que tanto usan cuando atienden a su causa, Echenique transformó el ejercicio de democracia y civismo en una manifestación de la ultraderecha, sembrando la duda, como quien no quiere la cosa, al enlazar un artículo sangrante contra Sociedad Civil Catalana, la entidad convocante de la manifestación.

También el bueno de Dani

Y no fue lo único que el dirigente de Podemos esparció por la red, en compañía de otros ilustres conmilitantes, siempre prestos a buscar a los irrelevantes nostálgicos de brazo en alto o a los ignorantes propietarios de una bandera española con el ínclito pollo. Ahí va el adefesio del pobre Dani Mateo repetido por el segundo Pablo del partido morado:

Conviene recordar que la España 'fascista' de la que tanto recela Echenique es la misma a la que él se vino huyendo de su Argentina natal. La que le cuidó como merecía de su terrible enfermedad y la que le ayudó a terminar una carrera, lograr un plaza de investigador y, finalmente, a ocupar hasta tres cargos públicos o políticos en apenas dos años, todo ello viniendo de la nada.

Conclusión y receta

Buscar fachas entre la inmensidad democrática de España es uno de los pasatiempos más recurrentes de cierta izquierda radical que vive alojada en un pasado que no sufrió para generar un presente artificial en el que todos ellos, a más inri, viven como Dios. Que les vea un médico, rápido, en consulta urgente para tratarse de lo suyo: "¿Qué me pasa doctor, que sólo veo fachas?".

 

 

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