12 de julio de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sandra Barneda deja de una pieza a Nagore Robles y tiene consecuencias en Cuatro

Sandra Barneda.

Sandra Barneda.

Tenía el listón muy alto después de que Calleja convenciera a Ana Botín pero la presentadora y periodista no se dejó nada en el tintero y destapó su faceta más íntima, privada y desconocida.

Si hace una semana, Ana Botín sorprendió a todos en Planeta Calleja y logró un 7.2% y 992.000 espectadores mostrando su cara más pública y desconocida, este miércoles Sandra Barneda hizo lo propio en el programa de aventuras de Jesús Calleja sin despeinarse.

Con un 8.7% y 1.216.000 espectadores, mejorando la cuota del programa en Cuatro, si bien hay que matizar, que la entrega de Botín se emitió al mismo tiempo en Telecinco la semana pasada y cosechó otro 7.8% y 1.070.000 en la mayor de Mediaset.

El caso es que en Cuatro, Barneda con menos promoción previa de la que tuvo la banquera se marcó muy buenos datos este miércoles, solo por detrás de Telecinco y el estreno de El Pueblo, con un 19.6% y 2.667.000 y de la nueva serie de La Uno, Neboa, que registró 10.8% y 1.635.000.

Entre otras cosas porque Sandra volvió a mostrarse tan natural, sincera y espontánea como siempre y no dudó en hablar de sus cosas más íntimas durante el programa. También de la que hasta hace poco fue su pareja, su compañera de Mediaset, Nagore Robles.

Además de superar su miedo a las alturas subiendo el Monte Kinabalu, que con más de 4.000 metros es una de las montañas más altas del sudeste asiático, la presentadora se emocionó al hablar de su familia, de su sexualidad y de su última última pareja sentimental, de la que se acordó al lograr su reto con Calleja.

Después de recordar lo duro que fue para ella aceptar que le gustaban las mujeres, Barneda se quejó de cómo la sacaron del armario en una conocida revista con una mentira. Además, la periodista admitió que todo se normalizó más todavía cuando se enamoró de Nagore en el plató de Gran Hermano VIP: "Es lo más fuerte que me ha pasado en la vida", admitió entre lágrimas de emoción. 

También se mostró muy emocionada al recordar cómo volvió a la normalidad la vida con sus padres, a los que les llevó su tiempo aceptar su sexualidad pero que terminaron por conseguir: "Estuvimos nueve meses sin hablar. Yo no lo había encajado y por eso ellos tampoco lo hacían. Les escribí una carta y me fui de casa, sin cogerles el teléfono durante todo este tiempo. En Navidad subí a mi casa sin avisarles y tuvimos una de las conversaciones más bonitas que he tenido", contó entre lágrimas. 

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