18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los barones estallan contra cuatro planes de Sánchez que les llevan a la ruina

Los barones del PSOE, Vara, Lambán, Page y Puig, junto al presidente canario, Fernando Clavijo.

Los barones del PSOE, Vara, Lambán, Page y Puig, junto al presidente canario, Fernando Clavijo.

La tauromaquía, la economía cinegética y la automoción son los motores de las regiones que presiden los barones del PSOE. La titular de Medio Ambiente las ha puesto en su punto de mira.

Tal es la indignación de los barones socialistas con las ocurrencias del Gobierno, que el propio presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha visto obligado a remitir en las últimas horas una incendiaria carta a la ministra de Medio Ambiente en la que viene a exigirle que "deje de enredar".

Y es que Teresa Ribera, la ministra que José Luis Rodríguez Zapatero enchufó -fue secretaria de Estado en su etapa en La Moncloa- a Pedro Sánchez, ha logrado indignar a la vez a Page, y a sus homólogos de Extremadura, Aragón, Valencia y Asturias por sus "inoportunas" iniciativas de la última semana. Y es que, vistas las barbas del PSOE andaluz, Guillermo Fernández Vara, Javier Lambán, Ximo Puig y Javier Fernández, han puesto las suyas a remojar.

Ribera, según lamentan fuentes consultadas por ESdiario, ha entrado en el electorado socialista de la vieja guardia "como un elefante en una cacharrería" sin darse cuenta de los 400.000 votantes socialistas que en Andalucía han dado la espalda a Susana Díaz. Ni tampoco de la irrupción espectacular de Vox enarbolando simplemente la reivindicación de las "costumbres de la España tradicional".

Ajena a la brecha abierta entre las bases históricas del PSOE y la gestión de Pedro Sánchez y sus socios, Ribera ha sumado a su batalla contra el carbón y el diésel, la más reciente contra los toros y la caza. Y de una tacada ha incendiado a sectores como la minería, la automoción, la industria de la tauromaquía y la economía cinegética.

 

La ministra de Medio Ambiente, Teresa Ribera, la última en desatar la ira de los barones.

 

Paradójicamente, esos son los cuatro motores que mueven las economías de las comunidades que gobiernan los barones antaño susanistas. La Castilla-La Mancha y la Extremadura de Page y Vara viven en gran medida del turismo de las cacerías y de la tauromaquía -desde la cría de reses hasta a la industria del toro-; Javier Fernández pelea con Izquierda Unida en Asturias el voto de las cuencas mineras; y Lambán y Ximo Puig albergan en Aragón y Valencia las plantas automovilísticas de Figueruelas (Opel) y Almusaffes (Ford) con miles de trabajadores y, por tanto, de potenciales votantes.

Como ha ido informando este diario, desde el batacazo de Susana Díaz el 2-D, los barones territoriales ligados a esa vieja guardia del PSOE han entrado en pánico ante la creciente desafección de su votante tradicional en el ámbito rural y las personas de edad más avanzada.

Ribera, ajena al programa electoral del PSOE, ha pisado en la última semana todos los charcos posibles. Y como ironiza un dirigente veterano curtido en mil batallas electorales muchos socialistas reconocen que a su partido "no lo conoce ni la madre que lo parió".

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