19 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El oficio de Arbeloa

Gracias, Álvaro, por ser digno de nuestra historia.

Gracias, Álvaro, por ser digno de nuestra historia.

Fue un profesional del madridismo, no del fútbol como son la mayoría de sus colegas. Lo habitual es que los futbolistas se deban a sí mismos, a sus egos, a sus números, a su séquito.



Habitualmente me jacto de no tener ni idea de nada: ni de fútbol, ni de cine, ni de filosofía, ni de ciencias. De nada. De lo que sí me gusta es presumir de que entiendo de sentimientos (de los míos, claro), porque habitualmente han sido mi objeto de análisis y reflexión. Por eso digo que, para mí, LOST es la mejor serie de la historia, no porque técnica o argumentativamente lo sea, sino por lo que me hizo sentir, por lo que significó para mí y para muchos locos como yo. Por eso digo también que Mourinho es el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid, no por lo que se ganó ni por el fútbol que se practicó, sino porque nunca fui tan madridista y disfruté tanto de este espectáculo como en aquellos tres años. Y por eso vería cien veces más la película Días de fútbol, no porque sea una maravilla de culto, con una fotografía, una banda sonora y unas actuaciones memorables, sino porque al verla me retrotrae a los mejores momentos de diversión que he sentido con mi gente. Y porque me parto el culo.

En el fútbol moderno, ese que tanto critico por lo alejado que está de lo que exijo de un producto que se supone ha de ser sincero, no abundan los futbolistas como Arbeloa



En el fútbol moderno, ese que tanto critico por lo que me aburre y por lo alejado que está de lo que exijo de un producto que se supone ha de ser sincero, no abundan los futbolistas como Álvaro Arbeloa. La glorificación de los programas de mierdinformación deportiva ha hecho que la mayoría de jugadores de fútbol huyan de mostrarse tal y como son delante de un micrófono, por miedo a ser juzgados, por temor a perder sus privilegios o sencillamente porque no les da la gana alimentar a las hienas. Pero siempre quedan reductos de personas a las que les importa un bledo la opinión de los demás, a las que les da igual caer bien o caer mal y las que, por supuesto, no vinieron aquí a hacer amigos, y menos en la prensa. Y Arbeloa eligió ese camino. Eligió luchar contra viento y marea por defender lo que él creía que tenía que defender. Poco le importó ser vilipendiado y humillado por los medios de comunicación, que día tras día trataban de lanzarle a los leones.

Titular en el mejor Madrid de los últimos treinta años y en la mejor selección de fútbol española de la historia. No está mal.



A nivel personal yo creo que fue un gran lateral derecho. Titular en el mejor Madrid de los últimos treinta años y en la mejor selección de fútbol española de la historia. No está mal. Es la posición desde la que menos se puede uno lucir en ataque y quizá la más expuesta en defensa. Pero esto es lo de menos. Lo que más valoro es esa capacidad de sacrificio, de no rendirse nunca, de esforzarse siempre al máximo por ser mejor: más fuerte, más rápido, más entregado, más leal. Y del mismo modo, le agradezco que supiera echarse a un lado sin montar melodramas cuando sus piernas empezaron a no ser suficiente para ser titular y cuando uno más joven y con más técnica vino pidiendo paso.

Aunque no lo parezca, siempre buscaba el bien común, que es un concepto muy difícil de entender hoy en día



Aunque no lo parezca, siempre buscaba el bien común, que es un concepto muy difícil de entender hoy en día. El bien común no consiste en decir a todo amén, en tratar de llevarse bien con todo el mundo para que todo funcione. No. En el deporte el bien común es la victoria. Y eso Álvaro lo entendió como nadie, y no le importó enemistarse con compañeros de club y selección por defender siempre su máxima. Fue un profesional del madridismo, no un profesional del fútbol como son la mayoría de sus colegas. Lo habitual es que los futbolistas se deban a sí mismos, a sus egos, a sus números, a su séquito. Pocos trabajan de corazón por lograr el bien colectivo sin anteponer el personal.

No necesitó de florituras para ganarse el cariño de la gente. Madridista de los de siempre, de los morir en el campo


Fue el mejor en su oficio. Por supuesto no el más técnico. No necesitó de florituras para ganarse el cariño de la gente. Madridista de los de siempre, de los morir en el campo. Tranquilo, que somos muchos los que valoramos lo que hiciste y cómo lo hiciste. Que la prensa y el paso del tiempo no manipulen ni borren nuestra realidad. Gracias, Álvaro, por ser digno de nuestra historia. Hasta luego.

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