24 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Contra la "Mariconez" y "La mataré": el triunfo de la estupidez

La dictadura de lo políticamente correcto que a España llegó de la mano de Podemos y su laica inquisición adoctrinadora, ya está haciendo estragos entre nuestros jóvenes.

 

 

Les juro que me lo contaban y no me lo creía.

Una concursante de la edición ciento y pico de Operación Triunfo (no les digo el nombre porque no me lo sé, yo me quedé en Bisbal y Chenoa), se negó a cantar una canción de Mecano si no se cambiaba la palabra “mariconez” en su letra.

La dictadura de lo políticamente correcto que a España llegó de la mano de Podemos y su laica inquisición adoctrinadora, ya está haciendo estragos entre nuestros jóvenes.

Puestos a juzgar a genios con los ojos estúpidos de este siglo XXI, qué sería de Quevedo, de Moliére o de Reverte 

La perversión del lenguaje para su utilización política es un poco más antigua, y fue una pieza clave en los años 30 del siglo pasado para que ideologías como el fascismo o el comunismo llegaran a ser de masas. 

Estos niñatos, nacidos con un iPhone debajo del brazo y criados entre algodones creen que ser rebeldes es querer cambiar una palabra coloquial de los 80 en una canción de un grupo musical que mostró por primera vez a generaciones enteras que una mujer podía amar a otra mujer, escribiendo uno de los himnos más bonitos a favor de la homosexualidad que se hayan escrito, en una época bastante menos tolerante que la actual.

¿Y Sting?

Eso es lo que Mecano dejó para cambiar las cosas, una oda atemporal, una obra maestra de la rebeldía que pretenden ahora ensuciar unos ninis que quieren hacer la revolución y no saben hacerse la cama. 

¿Qué será lo siguiente?

¿Se acuerdan de la letra de otro himno, el “Every Breath You Take” de Sting?

Cada vez que respires… cada paso que des… estaré vigilándote… ¿no ves que me perteneces?...”

¿Le detenemos por acoso? 

Yo crecí con Los Payasos de la Tele, feliz, quizá porque en aquella época no había tanto payaso fuera de la tele.

Lunes antes de almorzar una niña fue a jugar pero no pudo jugar porque tenía que planchar…” 

Por dios, qué burrada, hay que lapidar a Gaby, Miliki y Fofito.

 

 

 ¿Y qué me dicen del “La Mataré” de Loquillo? A la hoguera con él. 

Pero voy más allá, puestos a juzgar a genios de su tiempo con los ojos estúpidos de este siglo XXI, qué sería de Quevedo, de Moliére o de Pérez Reverte

Nada, nada… hay que sacar a esos desalmados de las escuelas y empezar los temas sobre libertad de expresión con aquel rapero amigo de Errejón que cantaba: “esos ojos de puta están pidiendo bofetón” o con el cobarde fugado Valtonyc y sus alabanzas a etarras asesinos y sus llamadas a cazar guardia civiles. 

Y esperen que el circo no ha acabado.

Qué se juegan a que una vez comunicado que la letra no se puede cambiar porque su autor, José María Cano, no ha dado permiso, el día de la gala esta chavalería no dice la palabrita y canta cualquier otra ocurrencia. 

Y qué se apuestan a que tratarán el gesto como un acto revolucionario… impostado, calculado, medido hasta el último extremo… pero revolucionario. 

La libertad

Como liberal que soy, me cago en lo políticamente correcto, en el lenguaje inclusivo, en la ideología de género, en los micromachismos y en todo constructo artificial impuesto desde la política para formar rebaños fáciles de manejar e impedir a la gente ser libre a través de la presión violenta y muy bien subvencionada que se ejerce sobre todo aquel que ose tener opinión propia y rebelarse contra los dogmas impuestos.

 

Porque digo yo, no sería más fácil que alguien con dos dedos de frente les diera a los chavales una charla y les dijera que es una canción de los 80, que no se puede juzgar fuera de su contexto. Que no sirve de nada cambiar la letra.

Que lo que hay que hacer es un esfuerzo para entenderla dentro de su época. Que el grupo que la canta ha hecho más por la causa gay de lo que harán todos los que están encerrados en la academia, profesores incluidos, en toda su vida. Que con la edad que tienen lo que deberían hacer es aprender de los genios no intentar corregirlos. 

Yo soy José María Cano y escucho a estos niñatos hablar de homofobia después de haber escrito esto: 

No estoy yo por la labor

De tirarles la primera piedra

Si equivoco la ocasión

Y las hallo labio a labio en el salón

Ni siquiera me atrevería a toser

Si no gusto ya sé lo que hay que hacer

Que con mis piedras

Hacen ellas su pared

Quien detiene palomas al vuelo

Volando al ras del suelo

Mujer contra mujer

Y lo menos que me sale es el título de un disco de Extremoduro:

Iros todos a tomar por culo.

 

(*) Samuel Vázquez es Coordinador General de la plataforma 'Una Policía para el siglo XXI y del Club de los Viernes en Madrid.

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