24 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PSOE azuza una comisión sobre el PP mientras veta otra más grave para Podemos

Pablo Casado durante una intervención en la sede del PP.

Pablo Casado durante una intervención en la sede del PP.

El líder popular se desvincula de la Operación Kitchen, de cuyos protagonistas se deshizo tiempo atrás. Sánchez ya está utilizando el caso para presionarle y forzar un pacto.

Siendo vicesecretario de Comunicación del PP, un día Pablo Casado echó cuentas y concluyó que en cuatro años le había tocado dar la cara por su partido en más de una veintena de casos de presunta corrupción. 

A propósito de uno de ellos, Gürtel, una mañana de octubre de 2016 pronunció una frase que se hizo célebre y con la que quería evidenciar lo lejos que quedaba todo aquello de la nueva hornada de dirigentes del PP: "Yo por esa fecha, en 1999, estaba cursando COU". 

La operación Kitchen ha devuelto a Casado a tiempos pretéritos en los que defendía a su partido sin saber muy bien por dónde silbaban las balas. En esta ocasión el escándalo es más reciente, pero la estrategia del presidente del PP es la misma que entonces: desligarse. 

Este martes, en un encuentro con El Mundo, el líder de los populares afirmó que la investigación viene de "tiempos muy pasados", que por entonces él era un diputado por Ávila y que no tenía ninguna responsabilidad en su formación. 

Y también sostuvo que de la misma manera que a Pedro Sánchez no se le "responsabiliza" del caso Roldán, a él tampoco debe responsabilizarle nadie de la Operación Kitchen. Aunque el primero se remonta a mediados de los años 90, hace un cuarto de siglo, y el segundo data de 2013.

A pesar de la tranquilidad que quiso transmitir Casado, en la dirección nacional del PP hay preocupación sobre la derivada política de la Operación Kitchen. Este martes Unidas Podemos, los partidos independentistas y Más País iniciaron los movimientos para pedir la creación de una comisión de investigación en el Congreso. 

Si el PSOE decide apoyarla saldrá adelante, de forma que en manos de Sánchez ha caído una importante baza para convencer a Casado, cuando no abiertamente de presionarle, de la necesidad de que pacte con él la renovación de los órganos pendientes. Por lo pronto la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, no quiso desvelar aún la postura de su grupo parlamentario, pero sí dejó claro a quién apuntan los cañones socialistas: "Es de extrema gravedad. El PP actual debe rendir cuentas y hacerlo claramente".

Lo irónico es que también este martes los socialistas cerraron la puerta definitivamente a facilitar la creación de una comisión de investigación sobre las cuentas de Podemos, pese a los indicios delictivos encontrados por el fiscal del Tribunal de Cuentas. Es más. Lastra denunció que la intentona del PP, Vox y Ciudadanos era una "cortina de humo" para "echar basura" a los de Pablo Iglesias y acusarles "falsamente" de financiación irregular.

Uno en primera línea; el otro en la retaguardia

Durante años Casado fue el joven soldado que Mariano Rajoy sacaba a la primera línea del frente de la batalla política y mediática, mientras él se quedaba en la retaguardia, ocupándose de las cosas importantes.

Lo que probablemente ignoraba por completo el ahora líder del PP es que mientras él paraba -o lo intentaba al menos- los golpes, en el Ministerio del Interior de Rajoy había todo una trama diseñada para robar a Luis Bárcenas la información comprometedora sobre el partido y su presidente.

O eso es al menos lo que concluye la Fiscalía Anticorrupción, que pide la imputación de la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal y de su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, y también la del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Les acusa de prevaricación, descubrimiento y revelación de secretos y malversación de caudales públicos.  

Jorge Fernández y Francisco Martínez, entonces ministro del Interior y su número dos.

 

 

Casado se deshizo de todos ellos

Desde el entorno de Casado recuerdan, no obstante, que en los dos años que él lleva al frente del partido ha hecho todo lo que tenía que hacer. Cospedal fue invitada a abandonar la Ejecutiva del PP y su escaño en noviembre de 2018, cuando salieron unas conversaciones suyas con el excomisario Villarejo

Casado se deshizo del exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, único imputado por ahora y según él un cabeza de turco, en cuanto pudo. No le incluyó en las listas de las elecciones generales de abril de 2019, de forma que se quedó sin escaño y sin aforamiento. 

A esas elecciones tampoco concurrió el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, el superior de Martínez y de quien supuestamente recibió "instrucciones muy concretas" (según el primero). E Ignacio Cosidó, entonces director general de la Policía, fue removido de su cargo como senador por designación autonómica en julio de 2019 y sustituido por Javier Maroto.   

La limpia fue total.  Este martes Pablo Casado insistió en la importancia de la "ejemplaridad" en política.

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