¿Se te ocurre algo mejor para estas navidades?

Contacta con una organización de protección animal que tenga un refugio y visitadlo. Podréis conocer a los animales que allí viven. incluso sacarlos a pasear y jugar con ellos.

Creo firmemente que sólo podemos evolucionar hacia una sociedad menos violenta educando en la empatía.

Y no sólo se educa en la escuela, algo obvio, pero que parece que se olvida en ocasiones. La educación comienza y debe tener su base en el hogar.

Estos días próximos a las vacaciones escolares las familias se plantean cómo van a ocupar el tiempo con sus hijos e hijas.

Paseos, juegos en el parque, cine, teatro, actividades culturales, visitas a exposiciones, ...y en algunos casos, promovidas por la publicidad o los descuentos que ofrecen algunas empresas a sus clientes, visitas a zoológicos, acuarios o incluso circos con animales.

Y me gustaría aprovechar la ocasión, para hacer una reflexión.

Es evidente, por desgracia, que hay personas violentas, y carentes de empatía que ocasionan daño a los animales de forma voluntaria, y muchas incluso disfrutan con ello. No obstante, siempre parto de la base de que el maltrato a que son sometidos los animales en la mayoría de las ocasiones tiene lugar por desconocimiento e incluso, proviene de personas a las que les gustan los animales, pero no se han planteado qué se esconde tras una determinada actividad.

No puedo imaginar que, cuando personas adultas llevan a sus hijos al Oceanográfico, por ejemplo, sean conscientes de la terrible situación que viven allí los peces, focas o pingüinos, encerrados de por vida en unas diminutas peceras que nada tienen que ver con la que debería ser su vida en libertad, en inmensos océanos, repletos de vida, estímulos y otros miembros de su especie con los que elegir relacionarse, sin imposiciones.

Entiendo que lo hacen porque asumen, con buen criterio, que a sus niños y niñas les gustan los animales y que, por este motivo, es una buena opción verlos y tener cierto contacto con ellos.

Esta situación, podríamos extrapolarla a los zoológicos, o los circos que todavía obligan a caballos, tigres y elefantes, por nombrar sólo algunos, a participar en arcaicas y denigrantes actuaciones.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que, participando en este tipo de actividades, estamos contribuyendo a que se perpetúen, colaborando de este modo en el maltrato a que son sometidos estos animales. Y estamos además enseñando a nuestros pequeños, sin darnos cuenta, que hay individuos que valen menos que otros y que, por ser diferentes y sentirnos superiores, tenemos derecho a oprimirlos, despojarlos de toda identidad y tratarlos como si fuesen nuestros esclavos.

Y estoy segura que nadie con un mínimo de empatía quiere dejar esa huella en quiénes más quiere.

Es por este motivo que, aprovechando que me estás leyendo, te pido que reflexiones y busques una alternativa de ocio donde, no sólo nadie sufra, sino que promueva la solidaridad, la empatía y la compasión.

Yo te voy a proponer una que, además, es gratuita y os puede permitir iniciar una actividad en familia, que podéis continuar en el tiempo, con los maravillosos vínculos afectivos que esto os puede proporcionar.

Contacta con una organización de protección animal que tenga un refugio y visitadlo. Podréis conocer a los animales que allí viven, saber un poco de cada una de sus historias, incluso sacarlos a pasear y jugar con ellos.

De este modo, no sólo pasaréis unas horas entretenidas, realizando algo diferente, sino que estaréis haciendo un gran regalo a esos animales que han sufrido el dolor del abandono y que están a la espera de una nueva oportunidad, pues necesitan hacer ejercicio y sobre todo, recibir el cariño y la atención que nunca debieron perder.

Por otra parte, estaréis ayudando también a las personas que, de forma altruista, se ocupan de estos animales y están siempre desbordadas de trabajo. Pero, sobre todo, estaréis ofreciendo a los niños y niñas la oportunidad de interiorizar valores como la generosidad, el compromiso y la solidaridad.

¿Se te ocurre algo mejor para estas navidades?

 *Coordinadora de PACMA en Valencia

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