Caso Casimiro y la defensa propia

Te entran en casa cuando estas durmiendo, te sorprenden, te despiertas cuando estabas profundamente dormido, sabes que algo está pasando, oyes fuertes ruidos, pero estás aterrorizado

Como explicaría un buen profesor de Derecho Penal, la libertad siempre está muy reñida con la seguridad, es decir, a mayor libertad menor seguridad y viceversa. Los delincuentes lo saben…

Cuestión que explica cualquier situación de peligro cuando todo sucede tan rápido y en tan solo unos segundos puede que te quedes paralizado como una piedra y que no reacciones, o puede que salgas corriendo, o puede que te enfrentes al peligro (son, obviamente, las reacciones humanas que solemos tener ante una circunstancia súbita de peligro inminente).

Con ello queremos decir que enfrentarse al peligro (aun sea en tu propia casa) te puede meter en la cárcel, y la recomendación es dejar que el delincuente haga lo que quiera para que el sistema no te deje en la miseria, humillado de por vida, y con una depresión hasta el fin de tus días. Véase en la prensa el caso de Casimiro.

Cuestión que es fácil ir desglosando de los hechos probados, cada detalle, cada circunstancia, cada elemento circunstancial, pero claro, a ti no te ha pasado, tú no te has visto ante un ataque en tu propia casa de varios individuos que en principio pretenden robar en el interior de tu vivienda, que te agreden, pero que no sabes qué pueden llegar a hacerte a ti y a tu familia. Una situación en la que hay que verse para saber qué sucede.

Es cierto que el miedo y la rabia pueden aparecer, es cierto que el control de las emociones es confuso y que las manos te tiemblan, que los ojos miran en todas las direcciones, y que pisas de puntillas para no hacer ruido. No te preocupa el dinero que te puedan quitar, sino la protección de los demás, por la seguridad de todos. Porque puede pasarte por la cabeza que esa noche es la última para ti y para los tuyos.

Entonces llegamos a la legítima defensa, en el apartado de la “Proporcionalidad del medio empleado” es uno de los requisitos que debes de cumplir para que la eximente sea completa (agresión ilegítima, proporcionalidad del medio empleado y falta de provocación por parte del defensor).

Pero vamos a preguntarnos varias cuestiones, aunque no sepamos todos los detalles de este caso, simplemente para reflexionar sobre ello y poder entender que nunca podemos saber cómo vamos a actuar. Todo dependerá de los estímulos que pensemos en esos pocos segundos, ante un peligro que detectamos de repente y que por supuesto no esperamos. La sorpresa, la incertidumbre y sobre todo el miedo.

Te entran en casa cuando estas durmiendo, te sorprenden, te despiertas cuando estabas profundamente dormido, sabes que algo está pasando, oyes fuertes ruidos, pero estás completamente aterrorizado, confuso, desorientado, nervioso, con pinchazos de nervios en el estómago, si eso se suma las preguntas de tu pareja sentimental ¡Pepe… están ahí!, ¿Qué nos van a hacer?... ¡Van encapuchados y son cuatro!... ¡Llevan cuchillos y martillos!... ¿Qué haría usted si tuviera un arma de fuego?... Puede que el miedo lo paralice, pero no sabemos nunca que podría pasar.

¿Cómo controlar el terror?... No se preocupen… Llamaremos a un psicólogo…

Puede que te pase por la cabeza que quieren robar, pero… ¿Quiénes son?... ¿Son agresivos o violentos?, ¿llevan armas de fuego, cuchillos, navajas o escopetas, patas de cabra, martillos, mazas, sopletes?, ¿Para tener éxito pueden matar o herir gravemente a la familia?, ¿Son capaces de asegurar su delito llevándote por delante?...

Con ello quiero decir que el “miedo insuperable” es palpable para cualquiera, claro que es insuperable y una sola persona incluso con arma de defensa puede ser abatida por el número. Puede fracasar en la defensa de los suyos y va a dudar… Seguramente.

No va a saber qué hacer casi con total seguridad. Todo son inseguridades, todo son preguntas mil, en unos pocos segundos. Por otra parte si los pillan, una vez cumplen la condena con su extraordinario buen comportamiento, pueden volver a la misma casa. Eso por otra parte.

La noche y la falta de luz pueden suponer también una trampa mortal para alguien que no está acostumbrado a esas situaciones, y bueno… Si enciendes la luz alertas a los ladrones que irán a ver qué pasa. Muchos individuos pueden estar dispersos por la casa e incluso pueden estar entrenados, organizados, planificados y si son listos se esconden hasta que el pobre propietario se despista, después actúan y se aseguran de que no des problemas.

Falta endurecer las leyes en los temas de violencia. No se castiga adecuadamente el allanamiento de morada con violencia e intimidación

Piensen que el delincuente experimentado se ha visto muchas veces en esas situaciones y que muchos tienen preparación, quiero decir que están acostumbrados a la violencia. Además, saben cómo golpear, cómo derribarte con facilidad, incluso como inmovilizarte. No creo que los que entran en viviendas, estén los inquilinos o no, sean “corderitos” que solo van a por el botín.

Por ello, creo que en la entrada inviolable del domicilio debería de protegerse más en el Código penal. De uno hasta cuatro años con violencia e intimidación es un despropósito, y parece ser que es algo que “no asusta nada a esta gentuza” que quedan fuera de la cárcel en breve, libres nuevamente para poder realizar otras tantas entradas en domicilios.

El ciudadano sigue completamente acojonado e inseguro, no sabiendo qué hacer, quejándose del sistema. Pero señor ciudadano, si se defiende usted en su casa le preguntarán por la “proporcionalidad del medio”, como si fuera fácil defenderse, como si tuvieras que ser perfecto en unos segundos, como si no tuvieras un disgusto encima que se te va a salir el corazón y te vas a mear encima. Es complicado como transcurre todo.

Falta seguridad para los ciudadanos, falta endurecer las leyes en los temas de violencia, no se castiga adecuadamente el allanamiento de morada con violencia e intimidación, y no se protege suficientemente al ciudadano que tan solo se defiende, que protege sus bienes, que intenta proteger a su familia, siendo al final doble o triplemente victimizado. Lo que comentábamos, a mayor libertad y doble moral, menor seguridad.

Como dirían algunos… ¡Pon la otra mejilla!

Mucha suerte para Casimiro.

 *Oficial de Policía Local y grupo EmeDDona.

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