12 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La frase de Guerra sobre el PSOE retumba en Ferraz y desenmascara a Sánchez

El que se mueve no sale en la foto. El lema socialista, más vivo que nunca.

El que se mueve no sale en la foto. El lema socialista, más vivo que nunca.

Llega lo inevitable, los barones se llevan en privado las manos a la cabeza, pero nadie ha pedido la convocatoria del Comité Federal ni del Consejo de Política Federal. ¿Por qué?

Dice que no salió de sus labios, pero la frase en cuestión reza ya en los libros de Historia. El que se mueve no sale en la foto, la máxima que hizo famosa en la década de los 80 Alfonso Guerra para definir la intrahistoria del PSOE cobra máxima actualidad en estos días.

Los barones socialistas, tan indignados como acobardados, rumian su vértigo en estas últimas horas, hablan pestes de Pedro Sánchez en privado, lanzan algunos pellizcos de monja en público, pero se han rendido. "Y eso -afirma a ESdiario un dirigente del PSOE vasco muy alejado del sanchismo- que nos disponemos a dar el paso más arriesgado de nuestra centenaria historia". "Y ni mú", ironiza.

Llama la atención que el PSOE de Sánchez, llamado tras el 39 Congreso Federal a ser el más asambleario, participativo y deliberativo de su historia, haya amordazado -cerrados a cal y canto- a los órganos representativos y decisorios del partido, y amenazado en estas últimas horas a los Page, Vara o Lambán. Lo ha hecho Sánchez e Iván Redondo vía José Luis Ábalos y Adriana Lastra cuando aquellos amagaron con lanzarse a la yugular de Miquel Iceta.

Lo cierto es que a falta de que la Abogacía de Estado haga su último servicio a la investidura de Sánchez, el PSOE se dispone a firmar el salto en el vacío de la negociación para resolver el "conflicto político" de Cataluña. Y, de forma paralela, el PSC de Iceta sigue negociando en Barcelona con ERC y un sector de Junts. A espaldas del resto de federaciones territoriales.

Los barones se quejan de que nadie ha convocado el Comité Federal -que se reunió por última vez el 28 de septiembre para preparar el 10N- ni al Consejo de Política Federal, el órgano llamado a marcar la estrategia territorial del PSOE y que preside el converso Guillermo Fernández Vara. Y eso que, entre medias, Iceta logró colocar de matute el término plurinacionalidad en aquel programa electoral.

 

 

Sánchez, en un mitin del PSOE con sus barones en la primera fila.

 

A pesar de algunos amagos internos, el ejército de los barones está desarmado. Y eso que muchos de ellos reconocen que están recibiendo llamadas de empresarios, intelectuales o miembros de la sociedad civil instándoles a que presionen para que Sánchez recapacite.

Pero Susana Díaz está desaparecida para evitar que Ferraz acelere otra vez la ofensiva para relevarla como líder del PSOE-A. Lambán está desautorizado ya que gobierna gracias a Podemos, igual que el valenciano Ximo Puig. Vara, desde que aceptó la presidencia del Consejo de Política Federal y su presencia en la Ejecutiva salida del paseo militar sanchista en el 39 Congreso, es considerado para muchos un traidor.

Y solamente Page, el más ligado a la vieja guardia, se revuelve impotente. Lo ha vuelto a hacer este lunes con una amenaza a La Moncloa que suena a brindis al sol.

Ha avisado de que antepondrá su responsabilidad política como presidente de Castilla-La Mancha a su militancia socialista, advirtiendo de que ejercerá sus "atribuciones constitucionales" si "se pone en cuestión la igualdad" de los ciudadanos castellanomanchegos, en referencia a las exigencias de Esquerra que Sánchez se dispone a aceptar.

"No se puede arreglar así. En las cosas de todos decidimos todos. Vamos a estar ojo avizor y en aquello que nos afecte, mi militancia es poca para mi responsabilidad con la ciudadanía", ha enfatizado.

Y mientras el Comité Federal sigue aguardando a que le llegue la componenda de Sánchez con Junqueras ya cocinada y envasada. Entonces la bases, como han hecho hasta ahora, la oficializarán en una consulta teledirigida por Ferraz. Y es que ya se sabe: el que se mueve, no sale en la foto. Ahora en 2019 igual que, entonces, en 1982.

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