Cortes Generales: El poder valenciano no existe

Marta Rosique (ERC)

Marta Rosique (ERC)

Ha habido tres intentos de poner valencianos en las mesas de Congreso y Senado de la nueva legislatura, y los tres han salido mal.

El futbolista inglés Gary Lineker dijo que “el fútbol es un juego simple, juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania”. Bueno, pues cualquier observador no demasiado avezado podría concluir que la política española es un juego sencillo, juega gente de 17 comunidades y siempre pierde la valenciana.

Si nos atenemos a la composición de las mesas de Congreso y Senado, de sus 16 miembros hay 3 catalanes (2 de ellos presidentes), 5 madrileños, 3 andaluces (2 de ellos de Almería), 1 vasco, 1 gallego, 1 asturiano y 1 balear.

De la cuarta comunidad en población, la valenciana, ni rastro. Tampoco los portavoces socialistas (asturiana y vasco) son de aquí. El PP desvelará su misterio cuando pasen las elecciones del domingo.

Lo más cerca que hemos estado de tener a alguien esta legislatura que ahora comienza en los órganos rectores de las Cortes Generales ha sido con las propuestas de Ignacio Gil-Lázaro (Vox) para presidir la Cámara Baja (de los 4 candidatos, 3 eran de centro-derecha, que así de dividida anda) y de Salomé Pradas (PP) para la mesa de la Cámara Alta.

Lo del diputado valenciano, viniendo de quien venía la propuesta, estaba condenado de antemano al fracaso. Y lo de la senadora popular por Castellón se ha frustrado como consecuencia de la venganza del PSOE por la falta de apoyo de los populares a la designación de Miquel Iceta como senador territorial por Cataluña. El PP se abstuvo en el parlamento regional catalán, y ahora el PSOE se la ha devuelto dejando en 2 los 3 sillones pactados con el PP para la mesa del Senado.

Frente a Pío García Escudero y Rafael Hernando, Pradas llevaba las de perder. Se suma esta baja a la pretensión del PSPV de que Joan Lerma presidiera el Senado. El adelanto electoral valenciano, uniendo las autonómicas a las generales, ha impedido que Lerma, que va a ser de nuevo senador territorial pero que aún no ha sido revalidado por Les Corts, tomara posesión de su escaño este martes y mucho más que pudiera ser el presidente de la Cámara Alta. Por eso el PSOE barajó, con escaso éxito, el nombre de Miquel Iceta como primera opción real.

 Por tanto se podría decir que tanto Joan Lerma como Salomé Pradas han sido 'víctimas' de la intentona con Iceta.

La alusión más 'valenciana' que se ha visto este jueves en ambas cámaras nacionales ha sido la de Marta Rosique, la diputada más joven y el diputado más joven, de ERC, con su camiseta de “Acció Antifeixista Païssos Catalans”.

Eso, y la estratagema de Vox de madrugar mucho para sentarse justo detrás de Pedro Sánchez y su Gobierno en funciones, al parecer atribuible a Ignacio Gil-Lázaro, que entre otras cosas para eso le han fichado.

El valenciano que tenía que hacernos visibles en Madrid, Joan Baldoví, es el único representante que le queda a Compromís. Ya ha prestado su primer voto a Sánchez (para el nombramiento de Meritxell Batet) sin que conste nada a cambio para la Comunidad Valenciana. Las cámaras de televisión le han captado preguntándole a Irene Montero (Podemos) -para su sorpresa de la embarazada más famosa de la política española- si estaba otra vez en estado de buena esperanza.

 

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