03 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Leticia Dolera, la reincidente que intenta dar lecciones a Amancio Ortega

Leticia Dolera, disimulando que es un zombi

Leticia Dolera, disimulando que es un zombi

La actriz que logró que todo el mundo fuera con los zombis cuando hizo una película de zombis, estrena esta sección que sirve para lo que su nombre indica.



 

El tonto es un espécimen viajero, sin patria ni bandera ni credo: los hay de todos los colores, en todos los rincones y en todos los idiomas. Un son tontos en inglés y otros en chino. Algunos en nombre de Buda y otros en el de Manitú.

Y a todos les hermana, aunque ni entre ellos se entiendan, la misma pasión por hacer lo opuesto a lo sensato, decir lo contrario de lo razonable y ejercer de imbécil sin pudor, como orgulloso encima de serlo.

Pero el tonto español, el ibérico, es como el jamón: hay otros, sin duda, pero ninguno tiene las precisas características del autóctono. Es un tonto particular, como si le pesaran generaciones y generaciones de tontería, que para eso España es una de las Naciones más antiguas del mundo.

El tonto encuentra su hábitat natural en las situaciones más críticas, cuando sobra especialmente su pánfila combinación de estulticia e inoportunidad y puede, en consecuencia, brillar en todo su esplendor: cuanto más baja la cosa, el tonto más crece; en una relación inversamente proporcional entre el mal gusto y el silencio. Cuando más había que callar, más vocifera esta curiosa especie.

 

Con esta introducción se entenderá bien el nacimiento de El Azotador, que como su nombre indica se concentrará en azotar al tonto más ilustre del momento, que suele coincidir con el que menos se percata de su estupidez.

Y aún más, se siente especial, único y necesario; aunque muchos pastores con vitola tendrían dificultades en distinguir sus cerebros de una boñiga de vaca.

Seguro que a Leticia Dolera, la insigne actriz cuyas películas nadie recuerda, le enorgullece estrenar esta sección. Ella ha dicho, cuando se ha sabido el nuevo despliegue de filantropía del patrón de Inditex, Amancio Ortega, lo siguiente:

 

 

Ella, la otra Leticia, la que hizo una película de zombis en la que todo el mundo se posicionaba a favor de los zombis, ha soltado ese improperio con aroma flatulento de un señor que no tenía obligación alguna de hacer lo que ha hecho, sea donar aparatos para luchar contra el cáncer o, ahora, mascarillas contra el coronavirus.

Cuando Letizia Dolera hizo una película de zombis, todo el mundo iba con los zombis

Pero la feminista que despidió a una actriz embarazada desconoce que, además  de su generosidad, el patrón de Inditex abona el solito el 2% del Impuesto de Sociedades de toda España, unos 1.600 millones de euros. Una cifra que sube a 6.000 en todo el mundo, donde da trabajo a casi 90.000 personas.

No estás sola Leticia

Pero hay más, amiga zombi: reparte una "paga extra extra" a todos sus empleados con más de dos años de antigüedad, y no hablamos de una propinilla: más de 20 veinte millones de euros cada año.

Pero para Dolera no es suficiente: el tonto sin fondo es insaciable y, cuando creíamos que no se podía llegar más abajo que Echenique o Isa Serra en el capítulo Zara, nos aparece esta majestuosa demostración de que la inteligencia tiene límites que el lerdo desconoce. Ellos siempre dan más. Y no están solos.

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