29 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El estudio de seroprevalencia demuestra la negligencia e imprevisión de Moncloa

Los dos millones de contagios que denota el informe evidencian la infección masiva que sufrió España mientras el Gobierno ignoraba, con negligencia, los avisos internacionales.

 

 

Según el estudio de seroprevalencia del Gobierno, el 5% de la población española ha desarrollado anticuerpos para el coronavirus. Es una cifra que permite muchas interpretaciones y significa varias cosas según cómo quiera verse. Por ejemplo, que unos dos millones de personas han estado infectados, lo que demuestra el gran contagio habido en España y la imprevisión del Gobierno desde febrero hasta mediados de marzo.

Ésta es la consecuencia de permitir vuelos, manifestaciones, partidos de fútbol y decenas de eventos de masas antes de decretar el Estado de Alarma. Que no es una medida preventiva, por mucho que se empeñe Sánchez, sino una respuesta desesperada cuando el problema ya era mayúsculo.

También significa que la mortalidad del COVID-19 es relativamente baja y que la curación es abrumadoramente mayoritaria: si tenemos 2 millones de contagiados y 27.000 víctimas mortales, la posibilidad de perder la vida es del 1.3%. Y la de curarse, por tanto, de más del 98%.

 

Significa también que el gran problema ha sido, sin duda, la cantidad de personas que se ha contagiado de golpe y en muy poco tiempo, con el subsiguiente colapso sanitario que eso provocó: de este virus se recupera casi todo el mundo, salvo los más vulnerables por una edad avanzada o dolencias serias previas; pero si el contagio es masivo, la capacidad de atender a los pacientes se reduce y produce estragos.

 

 

Con una infección paulatina, es evidente que la Sanidad lo tiene más sencillo. El coronavirus es el mismo y mata igual en todos los países. Pero si en España la mortalidad total es muy superior es, exclusivamente, porque aquí se contagió de golpe más gente, por la mezcla de imprevisión y negligencia de Moncloa.

Finalmente, también significa que nos queda un largo camino por recorrer. Si los científicos aseguran que antes o después todos nos tendremos que contagiar, como pasa con la gripe o la varicela, aún quedamos 44 millones por hacerlo.

Se llegó tarde

Y si la clave es hacerlo poco a poco, para que nos atiendan bien y no se sature la Sanidad, tendremos que mantener medidas de contención, distancia social y autoprotección durante mucho tiempo. Para que haya un goteo de casos en los hospitales y no otro maremoto.

También significa al menos una última cosa: de haberse hecho test a tiempo, de haberse evitado aglomeraciones y viajes y de haberse impuesto pronto, al primer aviso, la distancia social y el uso de gel desinfectante, ni se hubiera muerto tantísima gente de golpe ni el país se hubiese cerrado y hundido. El COVID es igual para todos. Pero no todos han tenido un Sánchez manejando la pandemia y tomando decisiones.

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