26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Polémica por una exigencia LGTBI: lograr la renta mínima solo por ser homosexual

Un manifiesto y un mensaje en las redes sociales ha sido suficiente para desatar una nueva disputa en torno al Ingreso Mínimo Vital que el colectivo LGTBI quiere ampliar.

Con la llegada de las movilizaciones por el Orgullo Gay, los colectivos LGTBI está lanzando sus exigencias y proclamas y a falta de poder hacerlo en las calles, de momento, están utilizando las redes para hacer públicas sus reivindicaciones. Pero una de ellas ha generado una intensa polémica ya que exige el Ingreso Mínimo Vital para los homosexuales.

De hecho, un mensaje en el que se explicaba que "ante la crisis económica que viene, los colectivos LGBTI nos unimos para reclamar una Renta Básica Universal que garantice nuestras vidas en condiciones de dignidad" ha sido el detonante de la trifulca.

 

 

Y es que, muchos han interpretado que el colectivo está solicitando que se extienda la posibilidad de acceder al IMV solo por el hecho de ser homosexual, lo que  ha generado una agria  polémica en las redes sociales ya que supondría una enorme discriminación, dotando al colectivo LGTBI de un 'derecho' simplemente por su condición sexual. 

De hecho, junto al mensaje hay un manifiesto que apoya que la "Renta Básica Universal no tenga las trabas burocráticas que convierten las rentas mínimas de algunos territorios en carreras de obstáculos, ni el sesgo familiocéntrico que toma la unidad de convivencia como referencia, obviando las relaciones de poder desiguales que sufrimos las personas LGBTI".

También señala que "la implementación de urgencia de esta medida no solo nos garantizaría un techo y alimento, sino también la posibilidad de acabar con situaciones de discriminación laboral LGBTIfóbicas".

A esto, añade que "es la hora de que, como movimiento LGBTI, reclamemos esta medida que garantice tener nuestras necesidades básicas cubiertas", aunque eso sí, añade que "no solo las nuestras, sino las del conjunto de la población; haciéndola especialmente accesible para mujeres, menores y colectivos sociales".  

De esta manera, el manifiesto, con un profundo carácter ideológico, pretender conseguir que las minorías obtengan un beneficio sobre el resto de la población solo por pertenecer a determinados colectivos, algo que quedaría fuera de todo ámbito legal y moral posible.

Y es que, desde la llegada de Podemos, con Irene Montero al frente del Ministerio de Igualdad, los colectivos LGTBI más radicales están intentado imponer su criterio desde la administración, y con ello extender el extremismo en las calles. 

De hecho, la presencia de Beatriz Gimeno como directora de la Mujer ha generado mucha polémica en torno a la política que se pretende llevar a cabo desde el ministerio, ya que llegó a asegurar que la heterosexualidad "no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social".

 Además, hace pocos días salía a la luz una carta firmada por la propia Gimeno en la que se permite presionar a una empresa de la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes para sus productos se ajusten a la ideología de género que Podemos pretende imponer a todos los españoles.

Según Gimeno, las láminas para las puertas de habitaciones para niños fabricadas por la empresa en la que se leen mensajes como "aquí duerme un pequeño héroe" o "aquí duerme una pequeña princesa", fortalece los "estereotipos de género", por lo que se permite el lujo de recomendar al fabricante que deje de elaborar esos productos. 

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