26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Garamendi se queda corto: 18 ministros solo han pisado una empresa de visita

Pedro Sánchez presidiendo un Consejo de Ministros antes de la crisis del coronavirus.

Pedro Sánchez presidiendo un Consejo de Ministros antes de la crisis del coronavirus.

Se quejaba el presidente de la CEOE de que este Gobierno no sabe lo que es el sector privado. Y no le falta razón. La inmensa mayoría son políticos profesionales y altos funcionarios.

"No son conscientes de lo que están hablando porque algunos no han visto una empresa en su vida", se quejaba amargamente este viernes el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, en COPE, perplejos y enfadados como lo están los empresarios con el pacto entre el Gobierno y Bildu para derogar la reforma laboral. 

Se quedó corto Garamendi, porque no son algunos miembros del Ejecutivo los que no han trabajado en la empresa privada jamás, sino la inmensa mayoría, en un Consejo de Ministros copado por funcionarios del Estado y políticos que han hecho carrera profesional a las faldas del PSOE. O de Unidas Podemos

Las únicas excepciones a la regla son José Luis Escrivá, Pedro Duque y Arantxa González Laya, ministros de Seguridad Social, Ciencia y Asuntos Exteriores, respectivamente. El primero, economista, trabajó durante ocho años para el BBVA. El segundo, ingeniero aeronáutico y astronauta, ha estado en nómina de varias empresas del sector, como Deimos Imaging. González Laya empezó su carrera profesional en un despacho de abogados alemán en Bruselas, aunque no tardó en dar el salto a las instituciones internacionales.

Duque, Escrivá y González Laya son la excepción en un gobierno copado por altos funcionarios y políticos profesionales

La experiencia laboral del propio Pedro Sánchez más allá de los cargos públicos que ha desempeñado es más bien escasa. Al terminar su formación académica emigró a Estados Unidos y trabajó como asesor en una empresa financiera. Y poco más. 

Tres de sus cuatro vicepresidentes tampoco han pisado  una empresa privada más que de visita. Carmen Calvo, doctora en Derecho Constitucional por la Universidad de Córdoba, lleva toda su vida entre la universidad y -sobre todo- la política. Bien en la Junta de Andalucía, bien en el Gobierno de España. 

Toda el conocimiento que tiene el profesor Pablo Iglesias sobre la empresa es a través de Producciones CMI, la firma que fundó en el año 2012 para producir su programa La Tuerka y algunos trabajos para televisiones de la órbita bolivariana (como TeleSur). 

Nadia Calviño, funcionaria del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, tampoco ha tenido nunca nómina del sector privado. Hizo carrera como alta funcionaria en Bruselas y ahora en un Ejecutivo en el que cada vez parece sentirse menos cómoda. 

 

Teresa Ribera es también funcionaria, en su caso del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Lo más cerca que ha estado de una empresa fue siendo directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (con sede en París), entidad sin ánimo de lucro.

En el Gobierno hay además tres ministros que son jueces: Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Juan Carlos Campo. Así que tampoco ellos han trabajado en el sector privado. 

Yolanda Díaz y José Luis Ábalos.

 

Ni la propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, conoce en carne propia lo que es una empresa: ejercía como abogada laboralista autónoma antes de que dedicarse a tiempo completo a la política (tuvo su primer cargo público allá por el año 2003, como concejal en Ferrol). 

La experiencia en el sector privado de Irene Montero se reduce a los meses que pasó trabajando en una tienda de la cadena de electrodomésticos Saturn. La de Alberto Garzón, titular de Consumo, ni eso. La ministra de Industria, Reyes Maroto, algo más. En su currículum figura su paso por la empresa Asistencia Tecnica Quasar SA.

José Luis Ábalos y Salvador Illa son el prototipo de políticos profesionales que empiezan como concejales de su ayuntamiento (uno en Valencia, el otro en La Roca del Vallés) y terminan acariciando una cartera ministerial. Requisito indispensable: moverse bien en las siempre turbulentas aguas de partido. 

Luis Planas lleva casi cuatro décadas coleccionando cargos públicos, desde que fue elegido por primera vez diputado por Córdoba en 1982. La ministra portavoz, María Jesús Montero, es licenciada en Medicina, aunque no ha ejercido. En sus inicios se dedicó a la gestión sanitaria en dos hospitales públicos andaluces y de ahí de cabeza a la Junta de Andalucía. De empresa privada, tampoco nada.

María Jesús Montero y Salvador Illa.

 

Isabel Celáa ya era un alto cargo del Gobierno vasco cuando Irene Montero no había nacido aún. Es catedrática de Educación Secundaria y en su currículum también brilla por su ausencia la empresa privada, como ya es norma de la casa. 

Carolina Darias, la titular de Política Territorial y Función Pública, es funcionaria de carrera de la Administración Pública de Canarias. Más de lo mismo: no ha conocido otra cosa que el PSOE y los cargos que han venido asociados a su carnet de militante. 

El ministro de Cultura y Deporte, Juan Manuel Rodríguez Uribes, es doctor en Derecho y pertenece al mundo académico. Y lo mismo el titular de Universidades, Manuel Castells, catedrático de Sociología y con un extenso currículum como profesor en universidades de todo el mundo y autor de más de una veintena de libros. 

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