AVA: Bruselas castiga a la agricultura con la 'tapadera' de la biodiversidad

Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA

Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA

Aguado (AVA) cree que "Bruselas sigue empeñada en culpabilizar al campo de la contaminación con el objetivo de beneficiar a otros sectores que exportan a países terceros”.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) critica que las estrategias de Biodiversidad y ‘De la granja a la mesa’ presentadas por la Comisión Europea (CE) son en realidad una “tapadera” para reducir la producción agraria europea y sustituirla progresivamente en los mercados comunitarios por producciones foráneas.

La organización agraria argumenta que la eliminación del 50% de las materias activas fitosanitarias, la reducción de fertilizantes y la implementación de inversiones muy costosas en digitalización, energías renovables o bienestar animal, entre otras exigencias, que establecen estos proyectos de futuro comunitarios se traducirán en una disminución y en un encarecimiento de las cosechas y cabañas ganaderas, poniendo en peligro la competitividad de los productores y la soberanía alimentaria europea. Mientras tanto, los consumidores dependerán cada vez más de alimentos producidos fuera de la Unión Europea que no cumplen en absoluto con estos mismos estándares de calidad, frescura y sostenibilidad ambiental.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, acusa a la CE de “seguir empeñada en culpabilizar al sector agrario del cambio climático y la degradación ambiental, a pesar de reconocer que la agricultura europea es la más segura y respetuosa del mundo con el medio ambiente, que ha reducido en un 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero desde 1994 y que representa únicamente el 10% (3% producción vegetal y 7% animal) de las emisiones totales en la Unión Europea. Si Bruselas mantiene la agricultura como chivo expiatorio, mientras no hace referencia a otros sectores mucho más contaminantes, solo se explica por el objetivo oculto de beneficiar a esos otros sectores industriales que exportan a países terceros a costa de aumentar los flujos agrarios”.

En este sentido, Aguado agrega que “la CE recurre a medias verdades para satisfacer una necesidad de índole ambiental que no es exclusivamente europea, es una necesidad mundial, por lo que las autoridades comunitarias deberían centrar sus esfuerzos en conseguir que el resto de potencias agrarias sigan el camino que ha iniciado la Unión Europea. ¿O acaso la UE debe salvar del cambio climático a todo el planeta? ¿Quién nos asegura que el resto del mundo va a copiarnos cuando hasta ahora está dando prioridad a la competitividad de sus agricultores y al bajo precio de sus alimentos?”

AVA-ASAJA también denuncia que “Bruselas ha presentado un cambio de paradigma de nuestro modelo agrario sin la presencia del comisario de Agricultura, sin un estudio de impacto económico al sector y sin una consulta previa a las organizaciones agrarias. Se trata de un triple salto mortal al vacío que, si tiene algún beneficiado, no serán seguro ni los productores ni los consumidores europeos”.

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