16 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

7 formas de reciclar tu aceite de cocina usado

Aunque cada vez se cocina con menos aceite, es importante dar una segunda vida al que usamos

A pesar de que cada vez se usa menos cantidad de aceite a la hora de cocinar porque nos decantamos por la comida a la plancha, asada o al vapor, cada año se tiran por los fregaderos españoles un total de 120 millones de litros de aceite usado según el Ministerio de Medio Amiente, una cifra que supone dos tercios del total consumido, alrededor de 180.000 millones de litros.

Ese aceite que no se recicla impregna y obstruye las estructuras del alcantarillado público y, además, sirve de alimento para animales como las cucarachas, propiciando la propagación de plagas. Por ello es fundamental impulsar el reciclaje de este producto. Si no queremos depositarlo en los puntos habilitados para este fin, podemos  darle una segunda vida en casa. Te contamos cómo.

 

-Conviértelo en jabón

Con aceite, sosa cáustica, agua y una gran variedad de aceites esenciales puedes fabricar tu jabón casero sin mucha complicación. La operación requerirá  un filtrado inicial del aceite usado por si tuviera partículas. Podemos hacerlo con un embudo y un tamiz de malla fina que retenga los sólidos.

Se trata de una operación sencilla pero que entraña cierto riesgo de salpicaduras con la sosa cáustica, por lo que hay que proveerse de  guantes de limpieza y algún tipo de lentes industriales de protección. Además, conviene tener paciencia con el secado del jabón, que puede durar un mes.

 

- Fabrica velas

Precisaremos de un frasco bonito que nos sirva como recipiente para la vela. También de un alambre que usaremos como base para la mecha, para lo que a su vez, usaremos un hilo de algodón unos cuatro centímetros más largo que el frasco elegido. También podemos añadir  unas gotas de aceite esencial que produzca buen olor.

El procedimiento es muy sencillo: hacemos con el alambre una base enrollándolo en espiral y atamos la parte baja del hilo de algodón.  Lo metemos en el recipiente escogido, y dejamos el exceso de hilo por fuera. Seguidamente lo llenaremos con el aceite usado, y previamente filtrado, y añadiremos las gotas de aceite aromático.

 

- Engrasa bisagras

El aceite de freír, siempre convenientemente filtrado, puede  aplicarse mediante una jeringa en cualquier punto que necesite ser engrasado y servirá perfectamente para esta función, aunque durará menos que el aceite mineral.

 

- Untar moldes

Si no le hemos dado excesivos usos al aceite en la freidora, podemos utilizarlo con un pincel como unto para moldes si queremos hacer pasteles, bizcochos o galletas. De este modo, tras pasar por el horno, las piezas podrán ser extraídas del molde sin problema.

 

- Protege los muebles

 

El aceite de freír filtrado es un perfecto protector de maderas, tanto en interiores como en exteriores, aunque se recomienda más en el segundo escenario, sobre todo si se trata de aceite de oliva, dada la potencia de su olor. Bastará con aplicarlo sobre la superficie de muebles y puertas -es importante que no estén barnizadas- con un pincel o una brocha, de modo que el aceite tape los poros. Dará además un brillo adicional. En el caso de muebles de exterior o jardín, conviene hacer esta aplicación cada seis meses pues el sol estropea la madera.

 

-Haz una pasta exfoliante

Para hacer un exfoliante corporal basta con usar café molido mezclado con aceite. Se hace una pasta semi sólida que después podremos restregar por el cuerpo o la cara para que nos quite la piel muerta. Seguidamente con agua y jabón nos quitaremos el empaste y luego deberemos aplicarnos crema hidratante.

 

- Fabrica cremas hidratantes

Nos bastará con  unas láminas de cera de abejas, un tarro y el aceite debidamente reposado y filtrado. Pondremos las láminas de cera dentro del tarro, rotas en trozos, y lo llevaremos a un baño maría para que la cera se funda. Una vez el conjunto haya alcanzado el punto de fusión, verteremos despacio el aceite a la vez que batiremos para que se emulsione la mezcla. Cuando el tarro esté lleno, lo sacamos del baño maría y lo metemos en la nevera para que se enfríe. Ya tenemos la crema que podremos aplicarnos. Según  la proporción entre la cera de abeja y el aceite obtendremos una crema más o menos espesa.

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