17 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Muerto por dentro

Jeffery Taylor tratando de explicarse qué había pasado.

Jeffery Taylor tratando de explicarse qué había pasado.

Sí, tú. Así tienes que estar si te alegraste de la eliminación del Real Madrid de baloncesto o si desde entonces llevas machacando y queriendo echar a jugadores y entrenador. Vacío. Sin alma

A los equipos que apuestan por el espectáculo, que crean afición, que divierten, que enamoran y que, en definitiva, molan, hay que amarlos, adorarlos y aplaudirlos hasta borrarnos las líneas de la vida. Tú, que de repente has olvidado las quince finales, las tres Supercopas, las cuatro Copas del Rey, las dos Ligas, la Intercontinental y la Euroliga; tú no tienes perdón, hombre. Has debido de olvidar también las mandarinas de Llull, los huevos de Felipe, a Rudy "escondiéndose" en los partidos importantes, la magia de la barba del Chacho, el amor de Yeisi, el poderío en los bajos fondos del cártel de la zona de Ayón, al Chapu colocándose la entrepierna en el Palau, a Masacre defendiendo a los bases, a Lukita haciendo con 16 lo que tú no harás en 80.

Es posible que también hayas olvidado otras cosas que molan, como felicitar a Ante Tomic después de cada título, o a mi alter ego saliendo del Palau en silla de ruedas, o el "Pepe me cago en tu puta madre", el "calmao", el "Rudy hazte el despistao" o decenas de anécdotas que hemos vivido. Porque por mucho que pensemos que el deporte es la vida, no lo es. Es un espectáculo y como tal hay que tomárselo. No disfrutar con este equipo es como renunciar voluntariamente a ver Breaking Bad, absurdo. Las pocas cosas buenas que tiene la vida hay que gozarlas, sin más. Y a este Madrid se le goza mucho.

No quiero que parezca que este es el clásico "con todo lo que nos ha dado" que anula la autocrítica y que tanto daño hizo a algunos deportistas, aunque no me parece toportuno mencionar ahora a ninguno. Se ha jugado mal. El equipo ha sido más que irregular. No hubo pretemporada, aunque no porque se planificara mal sino porque no hubo posibilidad de que ésta existiera. Se fichó mal. La lesión de Rudy hizo mucha mella, la cual cargó de minutos a Llull, que también se lesionó, lo que a su vez cargó de minutos a Sergio Rodríguez, que no falló, pero no es dios. Y así no.

Ahora elige: ¿Estar muerto por dentro y querer que se fiche a Javier Imbroda de director deportivo, a Gene Hackman de entrenador y a Bugs Bunny y Bill Murray de aleros o estar vivo y disfrutar de la vida? Yo estoy vivo. Jodido, pero vivo.

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