30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ayuso avergüenza a los políticos con privilegios y renuncia a hacerse más test

Ayuso, en su último Consejo de Gobierno presencial, el 9 de marzo

Ayuso, en su último Consejo de Gobierno presencial, el 9 de marzo

La presidenta de Madrid, enferma y confinada, no se sometará a nuevas pruebas de control hasta que no haya test para el resto. Sánchez, Iglesias, Calvo o Montero se han hecho varios.

Isabel Díaz Ayuso fue una de las primeras dirigentes políticos de España en revelar que había contraído el coronavirus, y con ella parte de su equipo más directo. Pero la enfermedad no le ha impedido trabajar cada día en interminables jornadas laborales, con constantes videoconferencias y al mando de su Gobierno.

Confinada en un apartahotel de Madrid donde ha reproducido su despacho en la Puerta del Sol a efectos de telecomunicaciones y símbolos institucionales, como las banderas oficiales de España y Madrid y la fotografía del Jefe del Estado, Ayuso ha logrado convertirse para muchos en un símbolo de la gestión rápida de la pandemia y, para otros, en uno de los objetivos políticos a abatir, con una feroz campaña sobre los supuestos recortes sanitarios en la región que, con los datos en la mano, son falsos.

Mejor de salud aunque muy agotada, según confirma su entorno a ESdiario, Ayuso ha tomado una decisión muy simbólica que de algún modo deja enevidencia a algunos de los principales dirigentes políticos del Gobierno: no se someterá a nuevos test de detección del COVID-19 hasta que los ciudadanos puedan hacerse el suyo de manera masiva.

 

No es un tema menor: Corea ha encontrado en esa localización rápida de contagios y en la distribución masiva de mascarillas el mejor argumento para contener el virus en la población, con un resultado positivo apabullante al lado del drama de España: hace un mes ambos países tenían cifras similares; hoy España multiplica por diez los afectados y casi por cien los muertos.

Y es que el Gobierno y su mando único sanitario han sido incapaces de suministrar esas dos prevenciones básicas desde que el 30 de enero la OMS advirtiera a todos los Gobiernos de la gravedad de la pandemia y solo esta semana, tras casi tres de Estado de Alerta, el Ministerio de Sanidad ha asegurado que ya se hacen 15.000 test diarios. Llega tarde, con la infección ya generalizada.

"Por eso yo no me lo voy a hacer todavía, no quiero hasta que no haya para un número importante de ciudadanos. Mientras tanto, seguiré aquí encerrada; total, ya son tres semanas en una habitación, el límite de la paciencia ya lo desbordé hace muchos días" explica la presidenta regional en una entrevista de Sara Medialdea en ABC.

En la misma, confirma que la Comunidad de Madrid está trabajando para que, al margen de Sanidad, los madrileños puedan hacerse esa prueba: "Quiero empezar a hacer estos test pronto, me gustaría empezar esta semana con el material que nos va llegando, a ver si lo consigo para que antes de que acabe la semana empecemos a probarlos en los sanitarios, las personas que atienden las residencias, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las personas que trabajan todos los días, con un riesgo mayor", dice.

 

Su decisión personal tiene una deriva política evidente, aunque ella no la cite: renuncia a una posibilidad que otros dirigentes políticos sí se conceden, de manera reiterada en algunos casos y pese a que muchos de ellos no están siquiera enfermos: desde Pedro Sánchez a Pablo Iglesias se han sometido varias veces a la prueba, como se deduce de que no han respetado la cuarentena pese a tener pacientes en casa.

De Sánchez a Montero

Si el propio portavoz de Sanidad, el ahora discutido Fernando Simón, ha aclarado que ni el presidente ni el vicepresidente portan el virus ni representan un problema de contagio potencial, solo puede ser porque su monitorización es constante a través de reiterados test.

Montero o Calvo sí se han sometido a nuevos test, mientras miles de sanitarios no se han hecho ni el primero

Algo que también es evidente en el caso de Irene Montero, ministra de Igualdad y pareja de Iglesias: ella se contagió a principios de marzo y, cuando se la creía curada, volvió a anunciarse que daba positivo quince días después tras someterse de nuevo al test al que ha renunciado Ayuso.

También la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ha disfrutado de ese privilegio tras confirmarse hace dos semanas su contagio, que dado los periodos de incubación del virus debió producirse antes del 8M, en las fechas donde la enfermedad se propagó por toda España coincidiendo con la negativa del Gobierno a suspender todo tipo de acontecimientos de masas.

En el caso de la dirigente socialista, su ingreso en una clínica privada muy selecta de Madrid, la Ruber Internacional, fue acompañada del alta médica apenas cuatro días después de que se conociera, algo que solo es posible si fue sometida a nuevos test de control de la enfermedad. Y ahora guarda cuarentena en su domicilio particular.

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