Clases de suma a derechas

Por una vez el centro derecha podría aprender de la izquierda: Errejón rechaza presentarse en las circunscripciones pequeñas

El pasado lunes acabó el plazo de inscripción de candidaturas, y no veremos la papeleta de España Suma el próximo 10 de noviembre pese a las constantes llamadas que el PP hizo para sumarse a su iniciativa. No veremos un España Suma pese a que podría ser la clave para ganar a la izquierda, sobre todo en las provincias pequeñas o en aquellas de mayoría nacionalista.

No veremos España Suma por el ego de Albert Rivera y sus más estrechos colaboradores, que prefieren no ganar o incluso perder escaño que sumarlo al partido que ellos creen que algún día sustituirán, pero que la realidad se empeña en decirles que no, porque el PP es mucho PP, con unas estructuras y una militancia fiel que no tienen ellos o Vox. Pero como en todo en esta vida, no hay más ciego que el que no quiere ver.

Puedo entender la posición de Rivera de no querer que se diluya la marca y el proyecto de Ciudadanos tras años levantándola y tras los buenos resultados de abril. Pero la ley electoral es la que es, y beneficia en el reparto de escaños a la fuerza más votada, sobre todo en las circunscripciones pequeñas.

Por una vez el centro derecha podría aprender de la izquierda: Errejón rechaza presentarse en las circunscripciones pequeñas (sólo se presenta en las que tienen 7 o más diputados) para no restar votos a otros partidos de izquierda, en concreto al PSOE, que es el beneficiado de esta operación. De igual forma podrían haber hecho Ciudadanos y Vox, yendo en un España Suma en las provincias pequeñas o no presentando candidatura, para concentrar el voto, ganar y llevarse los escaños en lugar de que se los adjudique el PSOE como pasó en el mes de abril.

El pasado mes de abril la suma de votos de izquierda y derecha era prácticamente la misma. En cambio, en escaños, el bloque de izquierdas ganaba de calle. ¿Cómo es posible? Pues porque 750.000 votos de Vox, y otros tantos de Ciudadanos, no sirvieron para sacar ningún escaño en las provincias pequeñas.

Sólo aprovecharon para darle al PSOE la victoria en esas circunscripciones, hasta en algunas donde el voto de derechas era muy superior, como en Ceuta, pero la división situaba al PSOE en primer lugar, y al escaño en su bolsillo. Y qué decir del mensaje del 1+1+1, promovido en ciertos ambientes de derechas, que sólo sirvió para darle en bandeja el Senado al PSOE.

España Suma era una de las lecciones que se extraían de abril. La división del voto perjudicó y fue una de las causas de la victoria del PSOE. España Suma no significa la desaparición de las marcas PP y Ciudadanos, pues estas se podrían seguir presentando en las circunscripciones grandes o que sacan muchos diputados, como ha hecho Errejón. Rivera podría seguir presentando su papeleta por Madrid separada de la de Casado, porque en las provincias grandes tanto PP como Cs y Vox sacan escaño.

Pero lo que no puede ocurrir es lo que pasó el 28 de abril en comunidades como el País Vasco donde nadie sacó ni un escaño. El PP se quedó a 300 votos de sacarlo en Álava y a otros pocos en Vizcaya, escaños que para más inri fueron a parar a Bildu y Podemos. Los constitucionalistas vascos son conscientes de esto, así que Cs y PP en el País Vasco ya tenían hablado una coalición ‘Vascos Suman’ que aseguraba esos dos escaños y quien sabe si alguno más el 10 de noviembre.

¿Y qué ha hecho Cs? Expulsar al dirigente que había negociado ese acuerdo. Llegará el 10N y Cs seguirá sacando 0 escaños en el País Vasco pero habrá puesto en riesgo los dos del PP. Gran trabajo ha hecho Rivera al País Vasco, donde luego se rasga las vestiduras (y con razón) cuando le boicotean un acto, pero con su actitud de cerrazón a un acuerdo preelectoral sólo contribuye a darle escaño a esos que le insultan y restarlo a los constitucionalistas.

Otro tanto de lo mismo ocurre en el Senado. Ahí un España Suma era muy factible e importante pues quien queda primero se lleva automáticamente 3 senadores. Pero una vez chocamos con el ego de Rivera. Vox parece que ha recapacitado algo y sólo presentará un candidato a senador, por lo que deja vía libre a concentrar el voto de los otros dos senadores en el PP.

De todas formas, el gran servicio de Vox sería no presentar candidatura al Congreso en aquellas circunscripciones donde no saca escaño, al estilo de Errejón, para ayudar a la concentración del voto en el PP y que no se vuelvan a tirar a la basura 750.000 votos. Pero aquí también hay un juego de egos importante para que Abascal diera este paso.

En definitiva, España Suma no ha sido posible, y el 10 de noviembre veremos qué pasa, quién sale beneficiado y perjudicado. Lo que sí ha ganado el PP ya con esta iniciativa es la batalla del relato. Presentarse como el partido que ha tendido la mano por unir y aglutinar el voto. Y eso ya es un punto a favor de Casado a la hora de depositar la papeleta el 10N.

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