21 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rufián se confundió: dio un discurso en un puticlub y escupió en el Congreso

Rufián, cuando era profesor de bachata

Rufián, cuando era profesor de bachata

El diputado de ERC la lio parda en la Cámara Baja, pero fue una equivocación: disertó sobre economía en un prostíbulo y se comportó como un chulo en el Congreso. "Era al revés", reconoce.



 

 

Gabriel Rufián no quería ser maleducado ni despectivo en el Congreso de los Diputados y su comportamiento, que incluyó escupitajos de ERC al ministro Josep Borrell y mereció la expulsión de la Cámara, se debió a una equivocación.

"Me confundí de sitio, no sé lo que me pasa últimamente pero no sé dónde estoy. Debe ser por lo de Cataluña, que no sabe uno si es España o una República o África y, claro, eso acaba contagiándose a todo", explica a El Pato Cojo.

 

"La cosa es que estuve la noche anterior en un puticlub disertando sobre políticas de convergencia nacional con Europa en las naciones sin Estado y, al llegar al Congreso, me pedí dos tercios, tres chupitos y un par de pelotis y casi le pellizco en el culo a Ana Pastor. Ahora me doy cuenta de que era al revés y que el discurso tenía que haberlo soltado en el hemiciclo", se explaya.

"El caso es que ya me llamó la atención que en 'La dama del bosque' no me hicieran ni puñetero caso cuando peroraba sobre un asunto tan relevante, pero lo achaqué a que todas las presentes eran fascistas del PP y de Ciudadanos, muy parecidas todas a Inés Arrimadas o Andrea Levy pero en choni", continúa.

 

Rufián, en el local que confundió con el Congreso y disertó sobre economía

 

"Y claro, después de eso pues me lié y lo que tenía que haber hecho en el puticlub lo hice en el Congreso y a la inversa, espero que lo entiendan y si no que os den a todas y a todas por donde florece el limonero", concluye Rufián.

Habla 'La Dama del Lago'

Consultadas las trabajadoras de 'La Dama del Lago', todas coinciden en que les pareció extraño el comportamiento de Rufián, al que en principio confundieron con un profesor de bachata y luego con un imbécil. "Pero como aquí vienen tantos, lo dejamos estar", narra Eva Gina, responsable del local.

"Nos ha telefoneado hace un rato para pedirnos perdón por el coñazo que nos dio, pero le hemos dicho que se vuelve a equivocar y que tiene que llamar a Borrell para disculparse. Nos ha dicho que por ahí no pasa, pero que lo intentará cuando adelgace diez kilos", concluyen.

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