23 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un informe de advertencia de la OMS fechado el 30 de enero acorrala a Sánchez

Pedro Sánchez junto a Fernando Simón.

Pedro Sánchez junto a Fernando Simón.

Su Comité de Emergencia mandó unas pautas a los países. España no hizo caso. Un día después Fernando Simón declaró: "España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado".

El Gobierno continúa debatiendo y debatiéndose entre el cierre total del país o no mientras continúan acumulándose las evidencias de que el presidente no quiso ver las señales de alarma ni oír las recomendaciones. Ya fueran nacionales o internacionales. 

ESdiario publicó el pasado viernes parte del contenido de una reunión técnica celebrada el día 30 de enero en el Ministerio de Sanidad en la que Juan Martínez Hernández, el experto en Salud Pública de la Organización Medica Colegial, advirtió a Fernando Simón de que estaban minusvalorando el peligro del Covid-19. 

 

Pero es que ese mismo día, a 1.400 kilómetros de Madrid, en Ginebra, se produjo la segunda reunión por videoconferencia del Comité de Emergencia formado en la OMS para atender la crisis sanitaria del coronavirus de la que salieron varias recomendaciones a los países. Y España no atendió ni a una sola de ellas, pese a que el Ministerio de Sanidad incluso se hizo eco de ese encuentro en su página web.

Para entonces había 83 casos en 18 países. Un día después se conocería el primero en España, el de un turista alemán en la Gomera. En la reunión, presidida por el médico francés Didier Houssin, los expertos vaticinaron una "mayor exportación internacional" de casos. Y dejaron escrito: "Por lo tanto, todos los países deben estar preparados para la contención, incluida la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y la gestión de casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación de la infección por 2019-nCoV, y compartir datos completos con la OMS". Una advertencia que, de hecho, ya habían realizado una semana antes, en su primer encuentro. 

E insistían en el acta de la cita: "Los países deben hacer especial hincapié en la reducción de la infección humana, la prevención de la transmisión secundaria y la propagación internacional, y contribuir a la respuesta internacional a través de la comunicación y la colaboración multisectoriales y la participación activa para aumentar el conocimiento sobre el virus y la enfermedad, así como para avanzar en la investigación".

España hizo oídos sordos. Hasta el punto de que un día después el propio Simón compareció para anunciar, sorprendentemente: "Parece que la epidemia tiene posibilidades de empezar a remitir. Nosotros creemos que España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado. Esperemos que no haya transmisión local. Si la hay, será transmisión muy limitada y muy controlada. Pero España tiene que trabajar en todos los escenarios posibles".

Es más. El 3 de febrero el Ministerio de Sanidad presumía en un informe elaborado por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias -el que dirige Fernando Simón- de lo siguiente: "No se puede descartar que aparezca algún caso importado en España procedente de la zona de riesgo. Si esto ocurriera, nuestro país está preparado para realizar la detección precoz de los casos y la instauración temprana de medidas de prevención y control, lo que reduciría en gran medida el riesgo de transmisión. En la situación actual, el riesgo global para la salud pública en España, en caso de detectar un caso importado en nuestro país se considera moderado".

Varios expertos han coincidido estos días en que el Ejecutivo de España ignoró las señales, lo que a su derivó en una falta de aprovisionamiento total. El pasado miércoles un proveedor de material sanitario denunció en este periódico que el Ejecutivo no compró una sola mascarilla en enero ni en febrero, y que cuando a principios de marzo acudió al mercado internacional ya no quedaban apenas suministros.

 

Lo contradictorio es que el pasado viernes el ministro de Ciencia, Pedro Duque, aseguró: "Los investigadores españoles empezaron a trabajar de forma intensa en cuanto se conoció esta enfermedad durante el mes de enero. Ya el 2 de febrero tuvimos una reunión con los profesores (Luis) Enjuanes y (Adolfo) García Sastre para asegurar que tengan las máximas facilidades, así como todos los medios necesarios. Ese día ya liberamos medios e iniciamos cambios legales para reducir plazos, culminados en el real decreto ley de estado de alarma donde hemos puesto todas las medidas en funcionamiento...". 

Como ya ha contado este diario, en Francia un colectivo médico ha llevado al primer ministro y a la exministra de Sanidad a los tribunales por negligencia. En España Sánchez teme acabar igual.

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