20 de noviembre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Zarzalejos identifica al verdadero destructor de Cataluña que repudia Puigdemont

No sólo destruyó. También mintió. No se habrá conocido en la historia de Cataluña a un hombre más torpe y engreído que él y cuando la alta burguesía recupere la lucidez no se lo perdonará.

Mucho se está hablando de Carles Puigdemont y de su responsabilidad en la ruptura de Cataluña, pero este martes José Antonio Zarzalejos identifica en El Confidencial al verdadero responsable echando la vista no tan atrás. 

Y es que, según señala, "pareciera que el responsable definitivo, último e inapelable de la situación caótica que vive Cataluña fuera el fugado Carles Puigdemont. Tiene, claro es, sus responsabilidades en el desaguisado, pero es un personaje mucho más instrumental que sustantivo, aunque, al final, se haya revelado como un político tozudo e indócil frente a quienes le apadrinaron suponiendo que podrían manejarle. No, no es el expresidente de la Generalitat de Cataluña el máximo responsable del caos: lo es su predecesor, Artur Mas i Gavarró". 

Después de hacer un exhaustivo recorrido por las decisiones que tomó Mas y nos han llevado donde estamos (desde que ganó las catalanas de 2010 hasta que se buscó a Puigdemont en 2016) para concluir que "ahora, en estas últimas 48 horas, no solo ha desaparecido Convergència (extinguida para evitarle el peso de las sentencias que por corrupción le ahogan), sino que Puigdemont, el provinciano político de Girona, ha impuesto a Artur Mas que tampoco sirve el PDeCAT, que él quiere ser el líder de una 'lista del presidente' con carácter transversal, y que Mas y los demás dirigentes del antiguo catalanismo tienen que pasar a la reserva, desaparecer, volatizarse. La cosa está entre él, Puigdemont, y el encarcelado Junqueras".

Según recuerda Zarzalejos, "Mas es el responsable de haber activado un proceso que se le fue de las manos al poco de ponerlo en marcha (enero de 2016), es el responsable directo de haber fulminado la exitosa federación de CiU, es el responsable igualmente directo de la extinción de CDC y de un erróneo y disparatado proceso de refundación: el PDeCAT. Solo faltaba que las nuevas siglas se diluyeran como azucarillo en agua ante los comicios del próximo 21 de diciembre". 

Por eso tiene claro que "Mas lo ha logrado: es el gran destructor de Cataluña porque, además, fue el hombre que a voz en cuello negó, y negó empecinadamente, que los bancos y las empresas se marcharían, porque aseguró, y lo hizo porfiadamente, que la Cataluña independiente acumularía respaldos internacionales y reconocimientos abundantes, porque negó, y lo hizo con reiteración, que la república catalana no estaría integrada en la Unión Europea desde el minuto uno. Nada de nada". 

En este sentido, "Mas no solo destruyó. También mintió. Puigdemont, Junqueras 'et alii' no han hecho otra cosa que seguirle el juego, utilizarle de zapador, implementar su plan y, a la postre, terminar de destruir todo lo que él y su entorno representaban. Artur Mas ha liquidado el catalanismo. No se habrá conocido en la historia de la gran Cataluña a un hombre más torpe y engreído que él". 

Así las cosas, "no es extraño que hasta el limitado Puigdemont le haya mandado de vuelta a Barcelona desde Bruselas con cajas destempladas después de su inútil intento para convencerle de que el desastre no fuera tan indigno para él. El de Girona no le ha permitido ni salvar los muebles, es decir, ni hacer visibles las siglas que recuerdan vagamente lo que fue y ha dejado de ser. El PDeCAT también ha fallecido políticamente bajo el tembloroso e incompetente bisturí de ese cirujano que se creyó de hierro: Artur Mas i Gavarró. La burguesía catalana, cuando recupere la lucidez, no se lo perdonará nunca". 

 

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