18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Al Chef Tezanos se le quema el guiso: por qué Sánchez puede achicharrarse

Los gurús monclovitas han visto en otras Elecciones una oportunidad de agrandar a Sánchez y encoger a Iglesias, pero no las tienen todas consigo. Y el miedo empieza a cundir.

 

 

En el Partido Socialista, sobre todo entre cuadros territoriales, el nerviosismo ya no se puede disimular. La falta de credibilidad en la cocina del CIS les hace mirar hacia otro lado para auscultar la respiración electoral de los españoles. La instrumentalización partidista del Chef Tezanos les lleva a pulsar sus propias encuestas.

Y éstas -para su desesperación- van a la baja. Según aquellos con acceso a ellas, la situación aún no es alarmante, pero hace días que han perdido la marca, delimitada en rojo, del 30%. En ningún caso, aseguran, contemplan perder los comicios.

Tampoco les sale que la suma de PP, Cs y Vox llegue a dar como para ser opción de Gobierno. Aunque sí se observa que el centro derecha se ha tomado estas próximas elecciones como una segunda vuelta, y que sus  electores tienen la lección bien aprendida para no repetir los errores del 28-A. Pablo Casado crece de forma sostenida. De ahí que los nervios calen hasta los huesos al socialismo con cargo.

 

“Hay tanto frío dentro como fuera”, me cuenta un dirigente autonómico socialista. Cita textual, por si las dudas. La factura de la desmovilización de la izquierda complica los cálculos. En Ferraz se empieza a extender la sensación de que las estrategias monclovitas no son un bálsamo de fierabrás que les aporte energía para levantar el vuelo.

Las claves, además de fidelizar a los suyos,  pasan por el estirón a costa de Iglesias, rematándolo con Errejón

Entre los asustadizos hay más preguntas que respuestas. Porque, a día de hoy, siguen sin ver la técnica capaz de atraer a las urnas a tanto indeciso y desilusionado con la situación... El propio Pedro Sánchez lo reduce todo a lo que vendrá, a sucesos que ocurrirán durante el mes de octubre y despertarán a las bases para decantar el voto a su favor. Quimeras.

Una ruleta rusa

Por ahora, las claves, además de fidelizar a los suyos,  pasan por dar el estirón a costa de Pablo Iglesias, rematándolo con la irrupción de Íñigo Errejón. Ya se verá cómo se hace eso sin que el ex “número dos” de Podemos roce al PSOE.

Luego, por supuesto, está lo de exprimir el jugo a Ciudadanos. Así que no es extraño que, con o sin el desahucio de Francisco Franco del Valle de los Caídos, entre los cargos medios del PSOE cunda la desorientación. La opinión más extendida es que se están jugando el porvenir en una “ruleta rusa” por el capricho del líder.

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