03 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El coronavirus es peor de lo que parece por la incompetencia de Pedro Sánchez

La falta de liderazgo, la incompetencia y la irresponsabilidad del presidente agudizan el pánico ante una crisis sanitaria muy importante pero no letal.

 

 

Solo 24 horas después de que España se llenara de manifestaciones masivas con decenas de miles de personas por el 8M, algo especialmente contraindicado por los especialistas sanitarios, el Ministerio de Sanidad ha tenido que aceptar el cierre de centros educativos en Madrid y el País Vasco, no ha negado la posibilidad de suspender eventos de todo tipo con mucho público e incluso ha recomendado, a la población en general, practicar el teletrabajo.

El contraste es tan abrumador como patético el contraste entre el Pedro Sánchez que por la mañana no fue capaz de explicar qué medidas iba a adoptar y la Isabel Díaz Ayuso que, desde la Comunidad de Madrid, presentó su respuesta preventiva a la epidemia.

Desde el 30 de enero, el presidente no había hablado de la mayor crisis sanitaria de España desde los tiempos de la colza, mucho más desde luego que aquella de 2014 en la que, por un único caso de contagio de Ébola, acusó al Gobierno de Rajoy de desamparar a los españoles y de gestionar la emergencia con "desvergüenza".

 

 

Y cuando lo ha hecho, tarde y mal, ha sido para evidenciar que no tiene clara la hoja de ruta, que ha estado más ocupado en negar la alarma y, finalmente, depositar en cada presidente regional una réplica que debiera ser nacional, si no europea.

Es difícil encontrar una combinación peor de irresponsabilidad, incompetencia y temeridad, sin que ello presuponga que podía haberse hecho mucho más en términos estrictamente sanitarios. El virus no es culpa de Sánchez ni de su Gobierno, pero sí la epidemia de pánico incipiente que comienza a extenderse.

La falta de liderazgo, de transparencia, de claridad y de rapidez ha sido y es galopante en Moncloa, e incentiva un miedo colectivo que las cifras, por llamativas que sean, no avalan: el coronavirus es preocupante, sin duda, por el desconocimiento que pesa sobre él y su cura, pero su agresividad es inferior a otras enfermedades con las que convivimos y peleamos a diario.

Comenta esta noticia