22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Aguado, el acertado paso de Cs con Vox que vale para toda España

 

 

Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid y probable vicepresidente si prospera el acuerdo con el PP, ha adoptado una sensata decisión con consecuencias políticas para toda España, al reunirse con Vox para avanzar en un acuerdo a tres bandas que permita a los tres partidos gobernar en la Puerta del Sol y en el Ayuntamiento de la capital.

El cordón sanitario a los de Santiago Abascal es más una estrategia de la izquierda que una necesidad para la democracia, que desde luego peligra mucho más al hacer dependiente a cualquier Gobierno de los peajes del independentismo, el radicalismo y el populismo. 

 

Que los mismos que han utilizado esos pactos para prosperar se permitan expulsar del tablero democrático a un partido perfectamente constitucional, sin antecedentes y votado por dos millones de personas es insólito e hipócrita a partes iguales; pero que ese mensaje artero condicionara al centroderecha, al menos hasta ahora, demostraba su eficacia.

El centroderecha no debe aceptar que los mismos que pactan con Bildu, Torra o Podemos boicoteen sus acuerdos 

Ciudadanos parece haber entendido que siempre va a ser tildado de "extremista", cuando no directamente fascista, si no se entrega al PSOE en cualquier ámbito y modalidad: lo fue por pactar con alguien tan moderado como Rajoy, cuando Vox ni existía, y lo será en adelante si no se entrega a una izquierda que entrega y quita carnés de demócrata al resto mientras se entiende con líderes políticos en prisión por atentar contra la Constitución o partidos como Bildu.

El ejemplo de Andalucía, gobernado por una coalición reformista de PP y Cs con el apoyo externo de Vox; es viva prueba de hasta qué punto fueron perversas y antidemocráticas las "alertas fascistas" activadas por una izquierda que, cuando pierde, desestabiliza el sistema y lo hace irrespirable: allí la alianza funciona razonablemente, las ventanas se han abierto y, en contra de lo que se presagiaba, no ha habido retroceso en ningún derecho.

Una legislatura dura

El paso dado por Aguado, un político interesante y audaz que demuestra una madurez necesaria en estos tiempos, le confirma como un referente nacional de primera línea y destroza un tabú absurdo que solo tendría sentido si Vox hiciera lo que dicen que hace y no lo que hace realmente.

Toda esta tensión, no obstante, permite vislumbrar cómo será la legislatura allá donde, en la fórmula que sea, haya acuerdo entre PP, Cs y Vox: a los problemas inherentes a la convivencia de tres partidos distintos con un supuesto objetivo compartido se le añadirá, sin duda, una agitación constante en su contra. Va a ser largo, duro y lleno de obstáculos, pues. Pero será, salvo sorpresa de última hora.

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