El Valencia adelanta los regalos de Reyes en Vitoria

Cheryshev comenzó creando peligro

Cheryshev comenzó creando peligro

Alavés 2 - Valencia 1. Año nuevo... defectos antiguos y sin visos de corrección. Por desgracia así pueden resumirse las prestaciones de los de Marcelino ante un, eso sí, gran Alavés.

La importancia de los estados de ánimo en el fútbol actual se vio reflejada bien a las claras en el choque de esta tarde en Mendizorroza. Poco importa la manera en la que la contienda comience si un equipo está en una dinámica tan positiva como el dirigido por el majestuoso en su labor "Pitu" Abelardo, y el otro se halla inmerso en una fase de dar palos de ciego por parte de su técnico en busca de una solución - o de casi un milagro - como se ha podido comprobar a lo largo de los 90 minutos.

Así es. El Valencia CF ha visto variar su esquema de juego por primera vez - al menos de entrada - en el año y medio que lleva Marcelino sentado en su banquillo. Cierto es que, en este caso, la plaga de bajas con la que afrontaba el duelo obligaba a planteárselo, aunque ciertas particularidades del juego de los vitorianos - sobre todo sus característicos centros desde ambas bandas - también parecen ser las causantes de que hoy el preparador asturiano apostara por la defensa de tres y la sorprendente proyección en ataque de Piccini y Lato por los costados.

Otra de las novedades, Denis Cheryshev, robaba un balón el mediocampo y el central Laguardia cortaba su profundización con una clara falta - vio la amarilla - en el borde del área. El lanzamiento de Parejo dibujaba una parábola que obligaba a Pacheco a hacer la estatua, y el 0-1 subía al marcador poco antes del cuarto de hora. Mejor no podían comenzar las cosas, el capitán, al margen del gol, mandaba y templaba en la zona ancha dentro de un contexto de juego valencianista en el que se concedía más valor al mantenimiento de la posesión del esférico que en otros choques.

Neto era poco más que un espectador más y sólo la comprensible inoperancia de Piccini y Lato en las oportunidades de centro o disparar de las que dispusieron al borde del área evitaba que el Valencia pusiera tierra de por medio. Aquella que estuvo a punto de colocar en una salida rápida a la contra en la que Santi Mina dejaba a Rodrigo ante el meta Pacheco para que el punta hispano-brasileño, como viene siendo ya lo habitual, desperdiciara la ocasión cruzando en demasía con su pierna diestra.

Pocas concesiones se le había hecho a un Deportivo Alavés siempre poderoso en las jugadas a balón  hasta ese instante. Precisamente, hasta que llegaron los primeros saques de esquina para los locales... y con ello el calvario. Primero Diakhaby no acertaba despejar ante el chileno Maripán el córner que había botado Jony, y que Borja Bastón desviaba accidentalmente en boca de gol para igualar la contienda en el minuto 43.

Pero lo peor aún estaba por llegar. Medié Jiménez optaba por añadir de forma muy discutible un minuto más del que el electrónico marcaba para que la herida valencianista se agrandara. Y lo hizo porque la inoperancia a la hora de fijar las marcas era cada vez más manifiesta, sacando provecho de ello un cuadro babazorro siempre curtido en la producción goleadora mediante este tipo de jugadas. El travesaño y el propio Neto lo evitaron en primera instancia, pero Tomás Pina ya iba a fusilar sin remisión al guardameta brasileño ante la pasividad defensiva de hombres como Lato o, una vez más. Diakhaby.

El paso por los vestuario no era suficiente para que ese fantasma se desalojara de las mentes de los jugadores ches. Tanto es así que Laguardia estuvo a punto de sentenciar en otra acción de parecidas características - esta vez una falta lateral - que desbarató Neto. La confrontación parecía otra diametralmente opuesta a la de los primeros minutos, con Dani Parejo transformando en imprecisiones constantes su buen inicio de partido. Otros, por contra, continuaban desgraciadamente en la misma línea. Diakhaby perdía todos sus duelos individuales con el ariete local Calleri - incluso mereció ser expulsado -; o Rodrigo - merecería un capítulo aparte - empecinado en empeorar cualquier balón que recibía y, al mismo tiempo, en demostrar su ineficacia de cara al marco oponente.

Únicamente una oportunidad desperdiciada por el delantero internacional español en un buen centro del recién ingresado Ferrán Torres constituía un bagaje excesivamente escaso para un cuadro de Marcelino obligado a buscar el empate. Batshuayi iba a ser, en el único despiste defensivo del Alavés, quien estuviera ya en los compases finales más cerca de lograrlo. No obstante, el belga demostraba su mal momento golpeando el helado terreno de juego de Mendizorroza como preámbulo para que otro sinsabor valencianista se corroborara. Las opciones de reaccionar a tiempo se acaban... y el crédito para algunos también.

 

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