25 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La chapuza de un Gobierno más pendiente del poder que de la pandemia

Salvador Illa, ministro de Sanidad

Salvador Illa, ministro de Sanidad

Sánchez debe aclarar hoy mismo, sin dilación, si no hay confinamientos porque no hacen falta o porque se le olvidó incluirlos en el decreto absolutista del estado de alarma.

 

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, acaba de descartar el confinamiento domiciliario, pedido oficialmente por Melilla y Asturias y sugerido, entre otras, por Andalucía, Castilla-La Mancha o el País Vasco. Y lo ha hecho de manera oficiosa, en una entrevista en Cataluña, e incompleta, al no explicar las razones reales de esa decisión, por definición provisional.

Sobre las formas, poco que decir: es inaceptable que un asunto tan relevante, sobre el que se preguntan millones de españoles, se explique de manera oficiosa y no en una comparecencia institucional. Pero sobre el fondo, la lectura es aún más negativa.

 

ESdiario adelantó este lunes a primera hora el desbarajuste existente en el Gobierno tras percatarse de que el decreto de estado de alarma aprobado el 25 octubre y prolongado durante seis meses días después; no incluye la potestad de confinar a la ciudadanía en sus casas, ni de manera directa desde el Ejecutivo ni de forma delegada a las Comunidades Autónomas.

Un fallo o un olvido clamorosos que contrasta con las precisiones que, a este respecto, sí contempló el decreto primigenio mediante el cual España se recluyó en los hogares durante tres meses a partir de mediados de marzo.

Es inaceptable desconocer si no se aplican confinamientos porque no hace falta o porque el Gobierno cometió su enésimo fallo

La duda de si el rechazo al confinamiento obedece a razones sanitarias o, por contra, a simples lagunas jurídicas, es inaceptable. Porque pone en entredicho la naturaleza del discurso de Sanidad y plantea la sospecha, muy fundada, de que el encierro es necesario desde el punto de vista sanitario pero inviable desde el legal.

Más indefensión

Si fuera así, se estaría agudizando la indefensión de la ciudadanía, haciéndole cree que la emergencia está controlada cuando, en realidad, no se puede desplegar la mayor herramienta de control sanitario por una torpeza o una negligencia del Gobierno. Una más.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene la indelegable obligación de aclarar esta incógnita hoy mismo. Con un ritmo de cien muertos diarios desde mediados de septiembre y media Europa tomando ya medidas de ese tipo; España no se puede permitir llegar tarde otra vez a la prevención sanitaria. Ya lo hicimos en marzo y, desde entonces, lo pagamos muy caro.

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