18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Rey debe proponer a Sánchez y acabar con sus trucos de trilero sin límites

Felipe VI tiene la potestad de proponer al candidato con opciones de lograr la presidencia. Ahora puede y debe cortar las trampas de Sánchez, único responsable del bloqueo vigente.

 

 

Sánchez acudirá este martes ante al Rey a decirle, muy probablemente, que no tiene los apoyos necesarios para presentarse a la investidura y que, en consecuencia, lo procedente sería disolver las Cámaras y convocar nuevas Elecciones, las cuartas desde diciembre de 2015.

De confirmarse esa postura, habrá tenido ante el propio Jefe del Estado la desfachatez de culminar una actuación iniciada el 28 de abril, cuando, tras ganar por primera vez en las urnas, ha hecho lo imposible por rechazar la presidencia y simular un bloqueo que le permitiera celebrar de nuevo comicios con la esperanza de mejorar los 123 diputados logrados hace tres meses.

Pero tanto la predisposición de Podemos desde el primer momento cuanto la oferta a regañadientes de Ciudadanos en el último, confirman que Sánchez sí podía negociar apoyos pero que, sin embargo, ha hecho lo imposible por evitarlos y cargarle la culpa a todos los demás de su decisión.

 

Cuando el líder del PSOE no podía ser presidente, lo intentó a toda costa, primero con un acuerdo insuficiente con Ciudadanos y después con una moción de censura nefanda. Y cuando, paradójicamente, tiene toda la legitimidad para lograrlo, está haciendo lo imposible por rechazarlo: ni se ha sentado a dialogar con nadie ni ha cumplimentado la liturgia esencial de un aspirante a la presidencia, que incluye el contacto y la negociación con otros partidos cuando los apoyos propios son insuficientes.

Sí tienes apoyos

Si la actitud de Podemos, claramente dispuesto a aceptar cualquier cosa a cambio cambio de sus votos, ya era suficiente para constatar que el único bloque institucional era el impuesto por el propio Sánchez; la de Ciudadanos lo confirma con estruendo.

El Rey no puede rechazar la opción de Sánchez solo porque éste quiera tener más diputados. Ha de proponerle y obligarle a que haga al fin su trabajo

Es cierto que el partido de Rivera ha querido hacer compatible su decisión de facilitar la investidura con el mantenimiento de su pugna con el PP, al que ha invitado a abstenerse al unísono para no dejarle expedito el camino en la oposición; pero no lo es que a efectos prácticos su oferta facilitaría el camino a Sánchez y le libraría de la compañía de Podemos y del nacionalismo, al menos en el momento cumbre de la investidura.

Un trilero

Y que pese a ello el presidente en funciones la haya rechazado, sin hablarla siquiera e incluso negándose a exponer una contraoferta más sólida de coalición que difícilmente hubiera podido rechazar Cs, le retrata definitivamente como un trilero que juega con las instituciones, estira los procedimientos institucionales y somete a España a una constante inestabilidad con tal de lograr sus objetivos.

Felipe VI debe ser consciente de ese juego y sortearlo. Si su papel es simplemente averiguar si existe o no un candidato a presidente capaz de prosperar, no puede rechazar la opción de Sánchez solo porque éste quiera tener más diputados. Ha de proponerle, pues, obligándole de paso a que haga al fin su trabajo y negocie con quienes, a un lado y a otro del espectro, han mostrado su disposición a dejarle ser presidente.

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