10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La increíble historia de la Guardia Civil en su 175 cumpleaños

La Benemérita celebra su 175 aniversario con un gran reconocimiento público y una larga y apasionante historia detrás. Con muchas luces y algunas sombras.

 

 

Este 13 de mayo se cumplieron 175 años de la fundación de la Guardia Civil mediante un decreto firmado por Narváez. Su primer Inspector General fue el teniente general Don Francisco Javier de Girón; marqués de las Amarillas y Duque de Ahumada. En estos 175 años de historia, íntimamente ligada a los avatares del país, ha pasado por momentos de luces y otros de sombras.

 Actualmente es un cuerpo que goza del máximo reconocimiento y aprecio de los españoles y así se refleja en todas las encuestas, ocupando el primer lugar por valoración. Para acceder al cuerpo, las condiciones son muy exigentes y la formación que se pide hace que tengan un altísimo nivel de preparación y goza de gran prestigio entre las fuerzas y cuerpos de seguridad internacionales. Por ejemplo, el año pasado en el día de la fiesta nacional francesa, desfiló por los Campos Elíseos.

Pero empecemos con sus antecedentes, que se remontan a la creación, por los Reyes Católicos, de La Santa Hermandad; la primera unidad militar permanente que existió en España y una de las primeras tropas regulares organizadas de Occidente. Fue creada en 1476 para garantizar la seguridad y mantener el orden público en todos los territorios de la Corona, por tanto, fue el primer cuerpo nacional de policía de Occidente.

Su última demostración ha sido su aguante en Cataluña, siendo una fuerza ejemplar a pesar de tener un nivel de remuneración muy por debajo de las policías autonómicas

Luchó contra el bandolerismo y los nobles que asaltaban los caminos para recaudar fondos para sus tropelías. También participó como unidad armada en la toma de Granada. Llegó a estar formada por unos 2.000 hombres y aunque resultó muy efectiva, fue decayendo al ser sustituida paulatinamente por el ejército y milicias locales. En 1834, fue votada una ley en las Cortes por la que se ordenaba su desaparición total. Diez años más tarde, se crearía la Guardia Civil como sustituta.

La guerra de independencia había poblado los caminos de bandoleros que atentaban contra la seguridad en los mismos y en las poblaciones rurales; a esta inestabilidad había que añadir las disputas entre las corrientes liberales (trienio 1820-23), guerras de los agraviats y malcontents,... que habían generado milicias municipales en defensa de su idea de España: liberal o absolutismo.

A la muerte de Fernando VII y nombrada heredera su hija Isabel II, el enfrentamiento anterior desemboca en una guerra civil, la 1ª carlista, que asoló España desde 1833 a 1839. Terminó con el abrazo entre el General carlista Maroto y el General isabelino, Espartero (nombrado Príncipe de Vergara por Isabel II). Abrazo en el que confiaban el coronel Casado y otros militares, al rendir el Ejército del Centro en marzo del 39 y al que no accedió Franco.

Terminada la 1ª guerra carlista, los enfrentamientos por establecer un liberalismo moderado frente a otro más liberal, llenan los siguientes treinta años y es ahí donde el conservadurismo consigue crear la Guardia Civil, 13 de mayo de 1844, cuyo objetivo era proveer al buen orden, a la seguridad pública y a la protección de las personas y de las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones; si bien la finalidad era reforzar el poder centralista y desarmar la Milicia Nacional, muy arraigada en los municipios, que habían defendido el liberalismo más progresista. Entramos ya en su historia.

En la Primera República

La Guardia Civil nace como un cuerpo militarizado pero independiente del ejército, aunque con una dicotomía curiosa: depende orgánicamente del Ministerio de la Guerra en lo tocante a organización, personal, material y sueldos, pero dependerá del Ministerio de Gobernación en lo tocante al servicio. Responde a una concepción militarizada del orden público.

Su implantación es progresiva y se basa en la constitución de un tercio en cada Capitanía General; cada tercio se divide en compañías provinciales y así hasta llegar a la unidad básica "el puesto". Con la 1ª república sus efectivos alcanzan los 30.000 hombres. Así es hasta la Restauración en que se integra en el ejército, en 1878, con Cánovas del Castillo.

 

 

Como indicábamos en el inicio, la selección de personal, desde su fundación, era muy estricta y selectiva entre los más capacitados físicamente y sabiendo leer y escribir, cuando el analfabetismo en España superaba el 70%. Se ingresaba por un período de ocho años con opciones de reenganche. Su fundador, el Duque de Ahumada, defendió que sus miembros pudieses vivir con un cierto desahogo para dificultar que cayesen en la tentación de corruptelas.

En esa línea, se exigía a sus posibles esposas una dote suficiente para que pudiese la familia vivir sin sobresaltos. Los sueldos eran muy superiores a los del ejército y cobraban prima de reenganche. A finales de siglo, la penuria general les alcanzó y las primas se tardaban en cobrar y las subidas de sueldo eran escasas o inexistentes, pero peor vivían el el campo las gentes y el Guardia Civil al menos tenía el sueldo fijo.

Otra peculiaridad era el aislamiento provocado por las ordenanzas pues el guardia civil no podía servir en su pueblo o en el de su mujer y sufrían cambios de destino para evitar excesivas familiaridades. También a esto ayudaba el aislamiento que significaban las casas cuartel.

Los bandoleros

Este cuerpo, a finales del SXIX y primer tercio del S.XX, fue utilizada excesivamente a favor de los propietarios y  en la represión de los movimientos anarquistas del campo andaluz y del pistolerismo catalán que en parte se defendía del pistolerismo de los patronos.

Así cuando se establece la República, se produce la paradoja de que muchas de las nuevas autoridades han sido perseguidas por la Guardia Civil. En palabras del propio Azaña: "Mucha gente odia a la Guardia Civil, sobre todo en la clase obrera y mucha gente adora a la Guardia Civil, considerándola como sustentadora única del orden social. A estas dos posiciones, que son antiguas, se añade ahora una gran pasión por ambas partes".

 

 

Así se llega a la matanza, con ensañamiento brutal hasta el punto de dejar irreconocibles los cadáveres, de cuatro guardias civiles en la localidad pacense de Castilblanco el 31 de diciembre de 1931.

También en los Sucesos de agosto de 1932, en mi pueblo Villa de D. Fadrique (Toledo), mueren otros dos guardias a manos de campesinos sublevados contra los propietarios. En el extremo contrario encontramos el pueblo riojano de Arnedo, donde en enero del 32, mueren once personas al disolver la guardia civil una manifestación. En esta situación sobrevienen los sucesos de Casas Viejas, enero del 33, que terminaron con 19 campesinos muertos y tres guardias (dos de asalto).

Paso a paso y en un clima golpista, con el fallido de Sanjurjo el 10 de agosto del 32 y el de Companys el 7 de octubre del 34, llegamos al primer gran ensayo de la posterior guerra civil con la Revolución de Asturias; en cuya pacificación tuvo un papel importante, pero con excesiva dureza, la Guardia Civil al mando del Capitán Lisardo Doval; sufriendo 111 muertos y casi 200 heridos. En julio del 36 la Guardia Civil asturiana se puso incondicionalmente al lado del sublevado Coronel Aranda.

Llegamos así al verano de 1936, la Guardia Civil consta de 34.392 hombres a lo largo y ancho de España; contingente similar al del Ejército de África (35.000 hombres). Por tanto controlar a las fuerzas de la G.C. es vital apara el triunfo o el fracaso del golpe militar y así lo entendía la República que las puso bajo el mando del General Sebastian Pozas; de obediencia acrisolada al Gobierno.

La Guerra Civil

Cuando el 18 de julio se produce el levantamiento militar, puede decirse que triunfa donde es apoyado por la Guardia Civil y fracasa donde esta se mantiene fiel al poder legalmente establecido. Los ejemplos son claros en Valencia, con el capitán Manuel Uribarri y Barcelona, con el coronel Escobar y el general Aranguren que evitaron la victoria del general Goded; victoria que habría cambiado la historia pues la guerra no habría durado y Franco no habría sido Jefe de Estado, pues Goded estaba por delante en rango, prestigio, antigüedad y apoyos.

Durante la guerra, estuvieron presentes en los principales asedios: de los 2.200 hombres de Aranda que resisten un asedio de 85 días en Oviedo, 1300 son guardias civiles (murieron 466); en el Alcázar de Toledo los 690 hombres del teniente coronel Romero Basart que representan el 60% de la guarnición y resisten dos meses largos con 55 muertos y 322 heridos; en el Santuario de Santa Maria de la Cabeza, cerca de Andújar, se refugian 270 guardias y sus familiares y resisten nueve meses hasta su rendición, que termina con 77 muertos, y 121 heridos «Lo que sigue es un ejemplo de humanidad muy raro en esa guerra.

Hay fotos e incluso una filmación de los vencedores republicanos que admirados y respetuosos, dejan con vida a los prisioneros y ayudan a salir del sótano a mujeres, niños y ancianos».

La Dictadura

Terminada la guerra y a pesar de su apoyo a los sublevados, sufrió una fuerte depuración y para completar su control y afinidad al régimen, se reforzó con 10.000 sargentos provisionales que sobraban del ejército. Tuvo una participación decisiva en la lucha con el maquis que intentaba continuar con la guerra.

Durante la Dictadura, vivió una época de oscuridad acorde con la situación del país, pues defendió excesivamente a los patronos y luchó contra el movimiento obrero clandestino. Se empleó también contra huelguistas, utilizando sus mosquetones, excepción entre las fuerzas policiales europeas.

Con la llegada de la Transición y la democracia, supo adaptarse a la nueva situación y prestar magníficos servicios en la lucha contra ETA, en la que sufrió sus zarpazos que se llevaron la vida de 230 agentes. Un lunar fue el golpe fallido de Tejero el 23F.

 

 

Durante la Transición se han ganado el aprecio y respeto de los españoles, su eficacia nos lleva a que somos el 3º país europeo con más baja tasa de criminalidad como recoge este cuadro. Nos superan países tenidos por ejemplo de ciudadanía como Suecia (148), Bélgica (97) Dinamarca y Alemania. En América ya ni hablamos pues EEUU nos supera en cinco veces y Venezuela en 40 veces.

Prestigio internacional

También hay que recordar que la G.C. presta servicio en misiones en el extranjeros junto a las tropas españolas, colaborando en la formación de las policías locales. 

En nuestro país, sus agentes de control de la delincuencia por tráfico de drogas y/o evasión de capitales financieros, han tenido constantes éxitos en su lucha contra la corrupción: ¿quien coño es la UDEF?, preguntó Jordi Pujol antes de ver descubierta su trama en Andorra. Casos como Lezo, demuestra que hoy antepone la justicia a sus dependencia del Gobierno. 

Su última demostración de profesionalidad ha sido su aguante en Cataluña en condiciones un tanto precarias y el seguir siendo una fuerza ejemplar a pesar de tener un nivel de remuneración muy por debajo de las policías autonómicas. 

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