21 de julio de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Infancias robadas: Marisol, víctima de toda clase de abusos en la niñez

Marisol, la niña prodigio que fue vejada

Marisol, la niña prodigio que fue vejada

Pepa Flores tuvo que matar a Marisol para poder empezar una nueva vida. Atrás quedaban años de calvario. Es la historia de una niña prodigio que lloraba en silencio tras ser vejada.

El escándalo de los abusos sexuales en Hollywood se ha trasladado a nuestro país. Han sido varias las famosas que han relatado haber sufrido este calvario. Son muchas las que todavía están por salir, quizás no lo hagan por miedo a sentirse estigmatizadas o puestas en duda. Una de las primeras en hablar sobre espinoso tema fue Marisol, aquella niña prodigio que enamoró a toda una generación. Su imagen angelical la convirtió en ídolo de masas. Era un faro que brillaba en una España en blanco y negro. Aquella cara feliz escondía una trastienda que solo el coraje de la juventud haría que saliera a flote. Ocurrió en 1979, cuando la artista reveló lo que tanto tiempo había callado. Y lo hizo en forma de declaraciones para una serie de tres reportajes, firmados por José Luis Morales y publicados en Interviú.

Marisol se convirtió en Pepa Flores cuando pudo verbalizar pasajes de su vida para olvidar: “En uno de aquellos días que estaba yo en el estudio, el fotógrafo éste se puso a desnudarme, a meterme mano por todo el cuerpo y a preguntarme si ya me había hecho mujer. Yo estaba asombradita. Le tenía miedo a todo en aquella casa. Ten en cuenta que no podía ni rechistar. Una vez que se me ocurrió decir que unas fotos no me gustaban por poco me matan, me montaron una de la que no me olvidaré nunca. Bueno, como te decía, el fotógrafo aquel mutilado nos amenazaba para que no dijéramos nada. Más tarde, un día cualquiera, descubrimos en la cocina muchas fotos de niñas desnudas con vendas en los ojos. Se lo dijimos a Goyanes y se quedó como si nada. Aquella misma noche cuando fuimos a cenar el fotógrafo estaba sentado y muy risueño en nuestra misma mesa”. La confesión impactó. Pocos podían imaginar el calvario que sufrió durante su infancia y adolescencia. Las vejaciones no solo fueron por parte del fotógrafo amigo de los Goyanes, hubo otros protagonistas: “Me llevaban a un chalet del Viso y allí acudía gente importante, gente del régimen a verme desnuda a mí y a otras niñas”, así se lo confesó en su momento a Umbral aunque, posteriormente, lo desmintió. ¿Los motivos? Jamás se han sabido.

La periodista Pilar Eyre recuerda esta semana en su blog de Lecturas otro dramático episodio que padeció Marisol: “Sufrió tantos abusos que a veces no podía salir al escenario por tener el cuerpo lleno de cardenales. Terenci Moix me reveló que «su carrera fue un cúmulo de monstruosidades, una continua explotación, era comprada y vendida como una esclava del zoco». La misma Marisol habló de secuestro, vejaciones sexuales y maltrato en una entrevista estremecedora publicada en Interviú: “Mi vida hasta que conocí a Antonio Gades fue una película de terror», lo que la llevó a retirarse para siempre con 37 años”. Visto lo visto, no es extraño que la artista jamás haya vuelto a exponerse. Su vida transcurre plácidamente en Málaga, donde pasea y se mezcla con la gente pero siempre parapetada tras unas gafas de sol. Hizo una promesa y la ha cumplido, “Jamás volveré a tener proyección pública”. Se comprende una vez conocida su infancia robada. No fue la única, otras niñas y niños prodigio corrieron la misma suerte, pero eso es otra historia…

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