Un argumento no cabe en un tuit

Creo que es deber de todos intentar elevar el nivel de debate y no caer en el salsarrosismo. La proliferación de las redes sociales ha supuesto que tengamos entre manos un arma de doble filo

Esto de la nueva política nos está poniendo las cosas difíciles a los que nos gusta hablar de política y no indignarnos con ella. Seguramente hayan podido comprobar, los que vienen siguiendo la actualidad de los partidos desde antes de que los programas de prime time la exprimiesen hasta más no poder, que el nivel ha bajado mucho. Hasta límites insospechados.

Lo reivindico en varias de mis columnas y creo que es deber de todos intentar elevar el nivel de debate y no caer en el salsarrosismo. La proliferación de las redes sociales ha supuesto que tengamos entre manos un arma de doble filo. Y es que, aunque a muchos les parezca imposible, no todo lo que está escrito en Internet es cierto. Ni todos los periódicos son de verdad, aunque claro, ya se sabe aquello de que una mentira repetida mil veces puede convertirse en una verdad.

En esta ocasión quiero lanzar un cable a esos cientos de miles de personas que han elegido nuestro país para vivir una nueva vida lejos de sus realidades nacionales. Y antes que todo diré que sí, que la inmigración genera algunos problemas, sobre todo de adaptación y de choque cultura. Pero en el cómputo total es un fenómeno positivo que nos aporta población joven en disposición de cotizar.

Y sí, también en esto tenemos que tener algunos datos. Sepan que en 2018 uno de cada cuatro nuevos afiliados a la Seguridad Social fue extranjero, lo que sitúa a este colectivo al borde de los dos millones de cotizantes, de los cuales por cierto más de 325.000 lo hacen en régimen de autónomos. Nos hacen falta.

Nos hacen falta porque ya tenemos dos zonas en España (el triángulo entre Teruel, Soria y Cuenca) y la frontera de Castilla y León con Portugal, con menor densidad de población que la Laponia. Además, nuestra pirámide de población, de no cambiar, pronto estará tan invertida que tendrá dos jubilados por cada cotizante, una situación insoportable.

Desde estas humildes líneas no puedo más que animar a quienes de verdad tienen ganas de hacer buena política a no bajar los brazos, a no desfallecer ante los mantras y argumentos fáciles. A, tampoco, esconder los problemas reales que pueda generar la inmigración y a explicar cuánto nos hace falta y cuánto nos aporta.

Si dejamos la política en manos de los populistas llegarán a la política políticos que pasen de nosotros, de los extranjeros y de los nacionales, de todos. Un argumento requiere ser explicado, aunque cueste, pues no cabe sólo en un tuit.


Comenta esta noticia