30 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La "irónica" reacción de la directora española de la OMS al contagio de Trump

Trump y Melania, en la Casa Blanca

Trump y Melania, en la Casa Blanca

El presidente de EEUU y su esposa Melania han dado positivo en coronavirus y María Neira, responsable de Salud Pública de la organización internacional, no se ha mordido la lengua.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su esposa, Melania, están en cuarenta tras dar positivo por Covid-19. Él mismo lo ha confirmado en su perfil de Twitter, aunque no ha dado detalles sobre si padece síntomas. A sus 74 años, el mandatario norteamericano pertenece al sector de población más sensible a la acción del virus, por más que desde el comienzo de la pandemia le haya quitado hierro e incluso haya alardeado de no tomar precauciones, como ponerse la mascarilla. De ahí la reacción de la OMS, en palabras de su principal representante española, María Neira, que con evidente sorna ha señalado que le parece "irónico" lo sucedido con Trump.

Neira, directora de Salud Pública y Medioambiente de la OMS, ha sido preguntada por ello en el Nueva Economía Fórum y ha dicho no alegrarse de que el presidente norteamericano se haya infectado "pero parece un poco irónico que así haya sido", a la vez que le ha deseado una pronta recuperación.

 

"Probablemente, a nivel más humano y personal, la parte de empatía por los pacientes o por cómo se siga el proceso, seguramente le afectará, sobre todo, si su entorno ha sido también contagiado", ha suavizado luego Neira.

A nivel político, la dirigente de la OMS ha señalado que la gestión de la pandemia por parte de Trump ha tenido "muchas vueltas y algunos golpes de efecto" como el anuncio de retirada de Estados Unidos de la OMS, "cosa que nos parece tremendamente triste".

Un virus que iba a desaparecer pronto

Trump ha sido uno de los líderes más incrédulos con los voraces efectos de lo que él siempre ha denominado como el "virus chino", en alusión a su origen en la ciudad de Wuhan. A nivel interno, el presidente no ha dudado en criticar a los alcaldes y gobernadores que en los primeros compases de la pandemia se apresuraron en adoptar restricciones. Trump daba por hecho que el virus en algún momento "desaparecería" y advertía de los efectos económicos que acarrearían los cierres, en un momento precisamente en el que pretendía vender la economía como su gran bandera para la reelección en noviembre.

También ha puesto en cuestión las recomendaciones de higiene y salud pública más básicas, como el uso de mascarilla. Inicialmente descartó completamente su uso, para posteriormente apoyarlo -a finales de julio- aunque con matices, ya que solo se ha la puesto en actos públicos en contadas ocasiones e incluso esta misma semana se burló de su rival demócrata, Joe Biden, por llevarla todo el tiempo.

 

"Mucha gente no lleva mascarillas. Hay muchas personas que creen que las mascarillas no son buenas", alegó a mediados de septiembre durante un evento organizado por ABC News.

Tampoco ha guardado las distancias con otras personas -según la Casa Blanca todo su entorno se hacía pruebas frecuentes de coronavirus- y apenas ha variado sus actos públicos en campaña. Al contrario que Biden, el presidente ha seguido organizando grandes mítines donde era frecuente ver a personas juntas y sin mascarillas.

 

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