Liderazgo femenino y violencia machista

"La mujer es el cambio, y tiene las características para conseguirlo” se dijo. No puedo estar más de acuerdo con ello.

Esta semana comienza con el recuerdo a las mujeres víctimas de violencia de género, dedicando especialmente veinticuatro horas a su recuerdo, y sobre todo a la concienciación y a la lucha por su erradicación.

Cada época y momento social lleva aparejados unos problemas, pero la agresión de diferentes maneras a la mujer, a su integridad,  física y moral, ha sido una constante en la historia de la humanidad.

Por ello, en este siglo de las revoluciones sociales en todos los ámbitos, se impone el clamor por los derechos de la mujer como persona, en términos de igualdad.  Las agresiones y los ataques  a su vida, a su honor y a su integridad, merecen un grito de apoyo y lucha cada vez mayor.

Cada vez más fuerte y más contundente la mujer va encontrando su puesto en la sociedad. Son ya muchas las mujeres que destacan por el liderazgo que realizan en los ámbitos económicos, sociales y culturales de todo el planeta. Pero frente a ello, otras muchas, más, son agredidas simplemente por su condición femenina, o por un deseo de sometimiento a voluntades ajenas.

Ante esta situación se alzan gritos contundentes, fuertes, intentando  concienciar, para evitar la tragedia, que sólo entre todos podemos parar. Con educación, con atención, con prevención, con acogida,  con inversiones, con formación,  medidas destinadas a evitar, prevenir, frenar, las agresiones,  generando espacios de convivencia, donde todos, convivamos en paz y en igualdad.

Son cada vez más nuestras mujeres referentes, que servirán con toda seguridad de inspiración a las nuevas generaciones, para que las niñas de hoy, sean las mujeres del mañana que quieran ser.  Mujeres que no me lanzo aquí a enumerarlas por miedo a dejarme alguna  muchas que merecen reconocimientos, las que ya los tienen, y las que seguramente no los tendrán nunca, porque su labor está alejada de cualquier foco.

Es cierto, y se escucha cada vez más hablar de la desarrollada capacidad emocional de la mujer,  como una virtud congénita, que además se ha desarrollado por su dedicación a la familia, como un valor para la vida social y económica. Evidentemente  necesitado de los valores de planificación  y  competitividad masculinos.

La semana pasada en una jornada denominada “Un claro sentido del propósito”, se habló de  la necesidad de generar “empresas con alma”,  con conciencia y propósito social donde precisamente la mujer y sus valores, tienen un encaje fundamental para su desarrollo."La mujer es el cambio, y tiene las características para conseguirlo” se dijo. No puedo estar más de acuerdo con ello.

Un respiro pues,  para la esperanza, un deseo de hoy, para el tiempo más próximo en el que las personas, hombres y mujeres, dejaremos de agredirnos, y caminaremos juntos. Porque como dijo la Madre Teresa de Calcuta “yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”.

 

Comenta esta noticia
Update CMP