Valencia: Incorporan una “cartografía” del cerebro contra el temblor esencial

Beber un vaso de agua para un paciente con temblor esencial puede ser toda una odisea.

Ultrasonidos que traspasan el cráneo y actúan exactamente en el punto de células implicadas en las conexiones neuronales que motivan el temblor; esta es la base del tratamiento Neuro-HIFU (High Intensity Focused Ultrasound). Esta técnica llega a Valencia de la mano del neurocirujano que la ha desarrollado a nivel internacional, el Dr. Andrés Lozano, responsable del área de Neurocirugía del Western Hospital de Toronto y medical advisor de ASCIRES Grupo Biomédico. Este grupo, que en 1983 ponía en marcha la primera resonancia magnética de España, ahora es pionero en incorporar al tratamiento Neuro-HIFU el uso de una “cartografía del cerebro del paciente” (tractografía) para acceder al punto exacto sobre el que actuar. Esta prueba, realizada mediante resonancia magnética, aporta datos precisos sobre la morfología específica de cada paciente, y añade agilidad y exactitud al procedimiento.

Rafa, de 50 años, es el primer paciente Neuro-HIFU tratado en Valencia. Con treinta años de vida limitada por el temblor esencial, apenas en su mayoría de edad tuvo que dejar de ser charcutero para buscar trabajos donde primara la fuerza a la precisión manual. “El simple hecho de beber un vaso de agua o pedir un café en un bar, y saber tu gran riesgo de derramarlo; recurrir a la excusa de que el café es “para llevar” para que te lo sirvan en vaso con tapa, o fingir dolor de muelas para pedir pajita… no he podido tomar sopa jamás en un restaurante”. Así explica este paciente cómo ha vivido, antes del tratamiento, detalles de la vida cotidiana.

En este sentido, “la ventaja de esta técnica es que se consigue un efecto instantáneo y permanente y que puede medirse en tiempo real, ya que el paciente permanece despierto durante el tratamiento e interactúa con el equipo médico durante su aplicación”, explica Vicente Belloch, director científico del área de Imagen de ASCIRES. “El HIFU es una gran esperanza para los pacientes con temblor esencial, ya que su aumento de calidad de vida es enorme. Con esta técnica, basta un tratamiento de apenas tres horas y sin convalecencia, para que el paciente recupere su autonomía, y eso es un cambio absoluto”, destaca el experto.

Un gran aliado contra algunos tipos de Parkinson

Las aplicaciones del HIFU van más allá de su eficacia contra los temblores esenciales y es una técnica cada vez más útil para determinados tipos de Parkinson. “Estamos utilizando esta técnica para tratar ciertos pacientes de Parkinson, aunque esta patología es muy compleja y la generación de lesiones en ciertas neuronas no garantiza resultados tan espectaculares como con otros trastornos del movimiento”, afirma el Dr. Belloch.

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