15 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

¡Atención!: Desmontamos los falsos mitos sobre las enfermedades mentales

Síndrome bipolar, esquizofrenia, paranoia...Muchas son las falsedades que giran en torno a quienes las padecen estigmatizándolos injustamente

 Con demasiada frecuencia hacemos juicios de valor sobre las personas que sufren una enfermedad mental, que suelen apoyarse en los mitos que desde hace años rodean a la depresión, el T.O.C.(Trastorno Obsesivo Compulsivo), el síndrome bipolar y la esquizofrenia entre otras muchas, sin olvidar el suicidio. Mitos que, de mantenerlos, ayudan a potenciar el estigma y el rechazo social, así como la discriminación que sufren estas personas.

Es fundamental que entre todos, cada uno con nuestro granito de arena, y desde luego desde los medios de comunicación, contribuyamos a desterrar con rigor y de una vez por todas, los falsos mitos que rodean a las enfermedades mentales, y de una forma especial a la estigmatización de la enfermedad y de las personas que las padecen.

 

¿Suicidio o conducta autolítica?

Un craso error de algunos comunicadores que prefieren no llamar a las cosas por su nombre y esconderlas con otra denominación, que aunque científica, poco puede ayudar a la población general a entender que hablamos realmente de “suicidio” cuando utilizamos el término “conducta auto-lítica”. La magia de la comunicación y la divulgación, consiste en hacer fácil lo difícil a la población general.

 

Hablar del suicidio fomenta el número de suicidios

Nada más lejos de la realidad, no solo no lo fomenta, sino que ayuda a prevenirlo, siempre que el tema se trate con la sensibilidad necesaria, sin sensacionalismos, sin imágenes dantescas y sobre todo si se habla del suicidio con el rigor necesario y explicando las posibles salidas, que son muchas. Idealizar la vida, ayuda a prevenir el suicidio, que es la primera causa de “muerte no natural” entre los jóvenes de 14 a 29 años.

 

"A mí no me afecta"

No es recomendable esconder la cabeza como hace el avestruz, porque según los últimos estudios de la OMS entre el 23 y el 25% de la población podremos desarrollar en cualquier momento una enfermedad mental. Todos estamos en riesgo, por lo que todos debemos conocer estas enfermedades y dejar de silenciarlas

 

"No hay esperanza para el enfermo".

Una forma de pensar que no se ajusta a la lógica y a la evidencia científica, porque la salud mental junto a la oncología son las dos áreas donde más se investiga desde la nueva farmacología y la medicina personalizada. Además, contamos una verdadera red de profesionales especializados en salud mental, tanto en la atención hospitalaria como en la atención primaria.

 

"Los esquizofrénicos tienen que estar encerrados de por vida en un hospital psiquiátrico"

Nada más inoportuno por desacertado. Esto se hacía desgraciadamente hasta hace bien poco y ahora sabemos que lo mejor es socializar y rehabilitar a la persona diagnosticada de esta enfermedad. Claro que si apoyamos, como no puede ser de otro modo, el tratamiento de las enfermedades mentales de forma ambulatoria, también tendremos que contar con los recursos suficientes, tanto desde el ámbito profesional, como del económico en cuanto a las ayudas necesarias a sus familias. Y por ello necesitamos un solo “Plan Nacional de Salud Mental” y no que cada comunidad autónoma tenga el suyo, porque en este caso son fundamentales la equidad y la coordinación.

 

“No podemos hacer nada por él o por ella"

Conviene recordar, que "no hay mayor error que no hacer nada porque solo podamos hacer un poco". Claro que podemos hacer y mucho. Podríamos empezar a dejar de hablar de estos pacientes como "locos", "tarados", "chiflados", "mal de la cabeza"...  Y tampoco referirnos a ellos como esquizofrénico, depresivo o bipolar, sino como “una persona diagnosticada de...”

 

"Los enfermos mentales son violentos y muchas veces incluso asesinos"

No es cierto en absoluto y es algo que han demostrado en multitud de ocasiones la epidemiología y la evidencia científica. Estos estudios demuestran que las personas que no estamos diagnosticadas de una enfermedad mental, somos mucho más agresivos y violentas que las que padecen este tipo de alteraciones en su mente y tienen una buena adherencia al tratamiento específico en cada caso.

 

 "Un psicópata es un enfermo mental"

Desde luego que no. Un psicópata no es un enfermo mental, algo que necesita una aclaración a todas luces. Pero claro, la propia Real Academia de la Lengua define "psicópata" como persona que padece una "psicopatía", palabra que a su vez define como "enfermedad mental". ¿Por qué? Si bien es cierto que la palabra "psicopatía" significa, desde la etimología, enfermedad de la mente (psico: mente y patía: enfermedad), actualmente todos sabemos que los psicópatas no tienen una pérdida de contacto con la realidad que les rodea, y tampoco experimentan los síntomas característicos de una "psicosis". Es decir, un psicópata no sufre alucinaciones, ni desorientación, ni siquiera un malestar subjetivo. Los psicópatas son plenamente racionales, son totalmente conscientes de lo que hacen, de que matan y además saben por qué lo hacen, y desde luego que sus actos no están provocados por una mente desequilibrada. ¡¡¡Gran diferencia!!!

Merece la pena romper definitivamente con el silencio que esconde a las enfermedades mentales, para contribuir a desterrar definitivamente todos los falsos mitos que las rodean y que, de este modo y entre todos podamos acabar con el estigma, el rechazo social y la discriminación de las personas y las familias que las padecen y en tantas ocasiones en silencio.

 

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid

 

 

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