22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El economista Rallo destroza a Errejón por sus mentiras sobre Más Madrid

Con los datos negro sobre blanco en la mano, el televisivo ha hecho trizas el encabezamiento de su primera propuesta electoral que lejos de ser desideologizada es propaganda deshonesta.



No es la primera vez que el economista Juan Ramón Rallo dedica su artículo en El Confidencial a desmontar alguno de los puntos más mediáticos del programa de algún partido político, y este lunes ha hecho lo propio con el Más País de Íñigo Errejón, que "se nos ha vendido como una formación de izquierda moderada, pragmática y desideologizada. Una propuesta verde que, desde la evidencia y no desde el prejuicio, quiere influir decisivamente sobre el rumbo del futuro Gobierno de España".

Sin embargo, Rallo tiene claro que "Más País es un calco programático de Unidas Podemos en todo aquello que destile aversión hacia las libertades individuales, especialmente dentro de la esfera económica".

Peor aún, recalca, "no está alejado del dogmatismo ideológico y de la propaganda deshonesta, sino que recurre intensamente a ella como mecanismo para alcanzar y ejercer el poder".

Y para demostrarlo toma como ejemplo el encabezamiento de su primera propuesta electoral: el llamado derecho al futuro en la que asegura que "el neoliberalismo nos ha convertido en la primera sociedad de la historia humana que pone en peligro, de modo directo, la supervivencia de sus hijos. La transición ecológica debe ser un instrumento para restaurar el primero de todos los derechos: el derecho al futuro".

Reflexiona Rallo que "uno puede mostrar una profunda preocupación por los efectos sociales del cambio climático" pero defiende que no se debería "distorsionar groseramente la realidad para subordinarla a sus obsesiones doctrinarias". 

Vamos que nada de pasado mitificado donde la humanidad vivía sin riesgos y amenazas, sostiene, porque "tan extraordinaria afirmación encaja fatal con la realidad: no en vano, uno de los indicadores clave para atestiguar el riesgo de no supervivencia de nuestros hijos es, obviamente, la tasa de mortalidad infantil, esto es, el porcentaje de niños que mueren antes de la edad de cinco años. No es que la tasa de mortalidad infantil sea una condición suficiente para que los individuos tengan un futuro, pero sí es una condición absolutamente necesaria para ello". 

Y basándose en los datos reales está claro que la tasa de mortalidad infantil no ha empeorado con el paso de los años sino todo lo contrario: "el mundo pre-neoliberal no era un mundo próspero y ecológicamente sostenible, sino misérrimo, aun cuando esa mortífera miseria lo volviera ecológicamente sostenible". 

En cuanto a los que quieran restringir el significado de neoliberalismo al sistema político-económico, el argumento de Más País tampoco resultaría válido: "En las décadas de los sesenta y de los setenta, el mundo era mucho más ineficiente energéticamente que hoy y, por tanto, también mucho más ecológicamente insostenible. No en vano, el mayor consumo histórico de energía por unidad de PIB se dio en las décadas de los sesenta y de los setenta: a partir de los ochenta, en cambio, la eficiencia energética empezó a mejorar y hoy consumimos prácticamente la mitad que entonces por unidad de PIB generada". 

O lo que es lo mismo: "en general, las emisiones de CO2 per cápita en los principales países desarrollados eran superiores en los sesenta y en los setenta que en la actualidad (España es una excepción, debido a la enorme pobreza del país en los sesenta: ¿es ese el pasado idílico y sostenible al que se desea regresar?)". 

En definitiva, concluye Rallo, "Más País utiliza la ecología para azotar dogmática y prejuiciosamente al neoliberalismo (es decir, a la 'derecha'), inventándose un idílico pasado anti-neoliberal que jamás existió: le pongamos la fecha que le pongamos, lo que lo antecedió no fue en absoluto idílico, ni desde el punto de vista de la supervivencia humana ni de la sostenibilidad ecológica".

 

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