Alicante y los presidentes de la Generalitat: la historia se repite

El presidente cameral alicantino, Juan Bautista Riera, le hace pasar a Ximo Puig el mismo mal trago que sus respectivos jefes protagonizaron treinta años antes.

Los profanos empezamos a saber de la “noche de la Economía” gracias a Eliseo Quintanilla, Luis Díaz Alperi y Emilio Vázquez Novo, un murciano, un ovetense y un gallego que se convirtieron en presidentes de la Cámara de Comercio de Alicante. Los tres, como todos los alicantinos nacidos fuera de Alicante, resultaron ser más alicantinos que nadie. Todo el mundo puede ser alicantino, un fenómeno que se da cada vez menos con el resto de gentilicios.

Los tres empresarios cubrieron con las galas que anualmente congregaban por entonces a el todo Alicante en la mítica Benidorm Palace dos finalidades: premiar a empresas privadas, y reivindicar inversiones públicas.

El presidente de la Generalitat, desde 1982 y hasta 1995, era Joan Lerma. A buen seguro el ahora senador y sus entonces consellers de turno no habrán podido olvidar las noches que les dieron los tres (a Lerma sólo una, pactada con Alperi, y boicoteada por Zaplana. El resto, con sus broncas empresariales y alicantinistas, a sus consellers).

Adalides del alicantinismo, los tres presidentes camerales aireaban sin cortarse un pelo como cuentas de un rosario y en las barbas del mismísimo president (especialmente Díaz Alperi, después alcalde del PP, y más aún Vázquez Novo, empresario fallecido en el cargo), los agravios de los que se hacía eco cada día la prensa del momento. Un diario y dos radios, aproximadamente. Lo llamaron “victimismo”. O “alicantonalismo”.

Cuando en el año 1995 tomó el poder Eduardo Zaplana, alicantino de los de toda la vida, o sea nacido fuera, las reivindicaciones cesaron. Excepción de un primer reproche de Valenzuela en materia hídrica que dejó descolocado a Zaplana. Porque los agravios también, decían. Terra Mítica, La Ciudad de la Luz, el TRAM, … La Noche de la Economía Alicantina -cuya homónima en Valencia era sólo networking, como se volverá a ver la semana que viene en presencia de Felipe VI- se convirtió en otra cosa. 

Hasta que a la cima de la Generalitat ascendió Francisco Camps (valenciano de Valencia, como Lerma) estando ya en la Cámara Antonio Fernández Valenzuela, socialista de cuna extremeña, admirador más que amigo de Zaplana, y alicantino a rabiar hasta su aún cercana muerte. Fernández Valenzuela recuperó los antiguos pollos y se los montó a Camps por lo mismo que se los montaron los tres tenores a Lerma. No tengo en la memoria qué pasó cuando Alberto Fabra -seguramente nada-, y no me voy a molestar ahora buscándolo, porque me sobra con estos precedentes para llegar adonde quiero llegar: a la actualidad.

El president de la Generalitat vuelve a ser desde hace tres años un socialista, Ximo Puig. De más lejos que Valencia, si se mira con el eje de coordenadas situado en algún lugar entre la avenida de Alfonso el Sabio, la Rambla de Méndez Núñez, la calle Maisonnave y la Explanada de España. Y el presidente de la Cámara alicantina (hay dos más en la provincia) se llama Juan Bautista Riera, un veterano con responsabilidades en la institución desde los tiempos Quintanilla, pero sólo para el sector turístico o el exterior.

Cuando Riera empezaba en la Cámara Puig trabaja en el Palau, bajo la hégida de Lerma, fíjense qué cosas. Y ahora, tantos años después, va Riera y, delante de quinientas personas, como en los viejos tiempos, defiende la supervivencia de las diputaciones provinciales (contrapeso político alicantino en la autonomía), y le suelta a Puig que hay que hacer “guiños” para poner a la provincia “donde le corresponde”, entre los que sugiera traerse a la provincia al Tribunal Superior de Justicia (TSJCV) o poner una Conselleria de Turismo en Benidorm.

Cuentan los cronistas que Puig, treinta años después de los pollos a Lerma y sus consellers, no salía de su asombro … ¿Y saben qué es lo mejor de esta historia? Pues que también Riera, que ejerce de alicantino como el que más, como Quintanilla, como Díaz Alperi, como Vázquez Novo, nació fuera de Alicante: pero en este caso no muy lejos, en Valencia …

 

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